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En lo que respecta a su consumo diario, las frutas son uno de los alimentos más saludables, siendo vitales en el manejo de una buena nutrición, ya que aportan al organismo vitaminas, minerales, fibra y antioxidantes, y por tanto son una fuente importante de azúcar simple y natural, es decir, de fructosa. Sin embargo, te has puesto a pensar alguna vez ¿qué ocurre en nuestro cuerpo cuando aumentamos indiscriminadamente la ingesta de frutas? Pues esta es la interrogante que nos plantea la nutricionista clínica del hospital Salud Integral, María Rebeca Cerna Jarquín.

Sobre la fructuosa

Todas las frutas tienen al menos un grado de fructosa y son alimentos que aportan carbohidratos. “La fructuosa es un tipo de azúcar encontrada en las frutas, vegetales y la miel. Las frutas están compuestas por azúcares llamados simples, es decir, que pasan directamente a la sangre para ser utilizada por nuestras células en forma rápida”, expone la especialista. La cantidad de frutas a consumir va a depender de nuestras necesidades de combustibles, y dicha cantidad varía según el volumen de actividad física de cada persona. La recomendación general es comer de 3 a 4 raciones al día, en su mayoría en la mañana, o como meriendas. No es aconsejable consumirlas en la noche si se está en plan de perder grasa, porque debido a su alta concentración de azúcares simples de rápida absorción, el cuerpo, al no gastar energía, las acumula directamente en forma de grasa.

El lado poco conocido por las personas sobre la fructuosa es que este elemento puede llegar a producir obesidad, diabetes tipo 2, resistencia a la insulina o hígado graso. La explicación al señalamiento anterior responde a que el cuerpo almacena los carbohidratos en forma de glucógeno en los músculos e hígado, y si el cuerpo necesita carbohidratos rompe este glucógeno y lo usa en diversos procesos corporales como fuente de energía. Pero cuando estas reservas ya están completas y no se realiza ejercicio físico, el exceso se almacena directamente como grasa.

Mucho ojo

“La fruta nunca será perjudicial para nuestro organismo, pues todo va a depender de nuestro estado de salud y la frecuencia de consumo con que esto suceda, así como de las condiciones en que las consumimos”, insiste Cerna. Asimismo, la nutricionista indica que en personas con enfermedades renales, las frutas crudas en exceso pueden significar un elevado aporte de minerales que alteren el equilibrio electrolítico, por lo cual es preferible el consumo de frutas con menos agua como la guayaba, manzana verde y papaya.

Por otro lado, si tenemos algunas enfermedades como la diabetes debemos tener mucho cuidado, ya que un exceso de frutas puede significar en este caso un aporte elevado de azúcares simples, que repercutirán sobre la glucemia. La clave una vez más es la importancia de medir tanto la cantidad y frecuencia de su consumo al día. En caso de pacientes con diabetes, las frutas más recomendables son: la manzana verde, guayaba, aguacate y frutos cítricos como la naranja y toronja. En general, el consumo de frutas prácticamente está limitado cuando se tiene alguna patología como diabetes, intolerancia a la glucosa o intolerancia a la fructosa./