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Himen es una palabra que a todas nos suena bastante familiar, debido a que en determinado momento de nuestra vida se nos explicó la importancia que se le asigna en el contexto social, y aunque en Nicaragua no seamos tan radicales como otras culturas, este símbolo de virginidad aún es visto en algunos sectores como una virtud primordial para considerar digna a una mujer.

Más allá de los roles que se le asignan, que sin entrar en polémica tienen una sobredosis machista, desde el punto de vista anatómico, el himen es una membrana delgada y frágil de tejido incompleto que rodea o cubre parcialmente la apertura vaginal externa, por cuanto forma parte de la vulva, o genitales exteriores, según explica el doctor José Ortega, cirujano plástico.

“La presencia del himen es muy importante en algunas culturas  y su ruptura puede producirse por otras cuestiones no relacionadas con el sexo. Por esta razón, muchas mujeres se someten a importantes tratamientos y cirugías para la reconstrucción del tejido y volver, por así decirlo, a mantener la virginidad en el momento que vayan a mantener relaciones sexuales. En Madrid se operan unos 500 casos al mes, pero aquí en Nicaragua es mucho menos y se pueden atender de 1 a 2 casos al mes, ya sea por la cultura o por tabú ante dicha cirugía”, manifiesta el especialista.

Himenoplastia es el nombre que recibe la cirugía que permite reconstruir el himen, este tejido que definitivamente carece de una funcionalidad biológica comprobada. Muchos especialistas en el tema han afirmado que la función de este tejido era proteger, durante la infancia, esta región de infecciones, pero lo cierto es que a medida que las niñas llegan a su adolescencia, se va creando otro medio, por así decirlo, por el que se protege a esa zona de estas infecciones. Así que el himen va perdiendo esa única función que podría reseñarse y además se va a haciendo mucho más débil.

En algunos países la himenoplastia puede realizarse mediante diversas técnicas. La más sencilla, aunque no es la indicada para una mujer que no vaya a mantener relaciones en los próximos días a la realización de la cirugía, es la de unir todos los restos que queden del himen en la vagina aplicando anestesia local, de manera que se llega a reconstruir el tejido. La razón por la que debe hacerse pocos días antes de mantener relaciones sexuales es que el tejido es muy débil y puede ser que por cualquier mal movimiento o actividad pueda romperse de nuevo, incluso sin que se haya llegado a tener sexo.

“En Nicaragua se hace reconstrucción con la misma membrana rota del himen, no importa el tiempo de rotura, siempre se puede reconstruir. La cirugía es una cirugía menor que dura unos 15 minutos.  Se realiza con anestesia local y sedación para confort de la paciente”, explica el doctor Ortega.

Asimismo, el cirujano plástico indica que una vez realizada la cirugía, a los 5 días la mujer puede iniciar su vida sexual con total normalidad.

Al preguntarle al doctor sobre qué motivos cree que llevan a la mujer a realizarse este procedimiento, indicó que “la mayoría de pacientes que se lo realiza es para sorprender a su pareja cuando se casan, así le dan la sensación de tener una nueva virginidad”.