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Eso de que somos lo que comemos aplica también para nuestros hijos, por ello es importante que pongamos mucha mente a lo que le brindamos no solo en cada tiempo de comida, sino también en la merienda escolar.

La nutricionista Josefina Bonilla comparte que la alimentación es un evento importante para transferir nutrientes al ser humano y así la persona pueda contar con esas sustancias que sirven para hacer funcionar bien el cuerpo. 

“La niñez en edad escolar necesita recibir de todos los nutrientes, tomados de los alimentos. Por ello, se debe saber en qué alimentos hay más y mejores nutrientes. Hay que aprovechar la merienda escolar para incluir solo buenos alimentos. Si la merienda no es nutritiva, la niñez podría rendir menos en clases; se enfermería más; podría estar sin energía o ánimo para su actividad física o deportes en la escuela y hasta podría no crecer lo suficiente”, comparte. 

Asimismo, la especialista manifestó que los padres son los encargados de alimentar a sus niños y de saber escoger las mejores comidas y afirma que nutrirlos bien es parte de la protección a la niñez.

Hábitos

El temor de muchos padres es crear un impacto severo en sus hijos al tratar de modificar su forma tradicional de comer, a ello la especialista responde que a cualquier edad de la vida del ser humano se pueden hacer cambios de hábitos o comportamientos. 

“La niñez es una preciosa etapa en la que los hábitos se forman y también es una parte importante del desarrollo aprender a cambiar hábitos cuando es necesario. El cambio es parte normal de la vida. Debemos fomentar que estamos en constante cambio, siempre para mejorar la salud, la nutrición, el bienestar”, apunta la nutricionista Bonilla.

Para evitar esos cambios, la experta aconseja enseñar a los niños buenos hábitos desde muy pequeñitos, cuando ellos absorben fácilmente las prácticas que les promovemos, aunque debemos estar conscientes de que no se puede enseñar todo de un solo, así es que haremos cambios en la dieta de los niños conforme los padres o cuidadores van aprendiendo nuevos conocimientos. 

“La mejor enseñanza combina nuestras palabras con nuestras prácticas. Si como mujer adulta, la madre hace algún cambio en su dieta y lo explica al niño, y este la ve haciendo cambio, aprenderá de forma natural. Los niños disfrutan las actividades prácticas y podemos enseñarles, por ejemplo, a seleccionar para diferentes días, diferentes formas de preparar el huevo con variadas hortalizas. Los niños pueden hacer su propio sándwich de torta de huevo con vegetales, empacarlo de forma higiénica y alistar con supervisión adulta su lonchera. Puede ser un juego si así lo dirigen los adultos y les permiten ser espontáneos”, recomienda Bonilla.

El huevo

La nutricionista refiere que las frutas ofrecen fibra, vitaminas y minerales, azúcar (fructosa) y son de primera escogencia para meriendas. Comer fruta lo más completa posible (algunas hasta con cáscara) y no tanto en forma líquida es mejor, debido a que en forma de refresco o jugo se pierde fibra o puede haber exceso de azúcar. 

Para complementar las frutas, es conveniente dar otros alimentos. Para contar con proteína de excelente calidad, el huevo es el preferido porque además brinda variados micronutrientes y grasa necesaria para la salud y la nutrición.

Es fácil preparar huevo en forma de torta u omelette para hacer un sándwich o un burrito. Si escogemos el sándwich o el burrito como complemento del huevo, se ofrece carbohidratos de los cereales trigo o maíz, que ayudan a una dieta balanceada. Para la torta de huevo se puede agregar tomate, espinaca, cebolla, zanahoria u otro vegetal que esté a la mano. El huevo también puede hacerse como una pasta para untarse en el pan del sándwich.

Que no se olvide incluir recipiente con agua en la lonchera. El agua es la mejor bebida, en la merienda y en diversos momentos del día.

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