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El consumo de edulcorantes artificiales sorpresivamente es asociado con la aparición de la obesidad, la diabetes de tipo dos y el síndrome metabólico, además de reflejar una estrecha relación con enfermedades cardiovasculares, se asegura en un artículo de la revista inglesa Trends in Endocrinology & Metabolism, especializada en enfermedades metabólicas.

De los problemas antes mencionados, la obesidad es el que más afecta la salud en las personas a nivel mundial, para disminuir sus daños y el riesgo latente de padecerla, se ha recurrido al uso de algunos sustitutos alimenticios, bajos en azúcares y calorías, como es el caso de los edulcorantes que funcionan como una alternativa al azúcar de caña, con el objetivo de ayudar a bajar de peso a las personas que los consumen.

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Según los especialistas, el efecto de la ingesta de estos endulzantes sintéticos no es el que se esperaba, pues más bien sus resultados son contraproducentes para la salud. 

Los edulcorantes artificiales, utilizados comúnmente en algunas bebidas, son empleados también en los conocidos refrescos light o de dieta, según la investigación tan solo una de estas bebidas al día es suficiente para aumentar significativamente el riesgo de padecer problemas en su organismo.

El estudio también reflejó que las personas que consumen edulcorantes artificiales regularmente muestran unos patrones de activación alterados en los centros de placer del cerebro en respuesta al sabor dulce, lo que sugiere que estos productos no pueden satisfacer el deseo de dulces e interfieren con la homeostasis energética del cuerpo.

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Del mismo modo, otros estudios practicados con ratones y ratas han mostrado que el consumo de edulcorantes, no calóricos, amortiguan las respuestas fisiológicas al sabor dulce, llevando a los animales a excederse en el consumo de alimentos dulces, ricos en calorías, y a acumular kilos de más.

Recientes investigaciones dicen que el problema se origina por un cambio negativo en la flora intestinal, potencial consecuencia, que altera el metabolismo de la glucosa, factor contribuyente a la diabetes tipo II.

Según Susan Swithers, profesora del Comportamiento Humano y Hábitos Alimenticios de la Universidad de Purdue, en Estados Unidos, existe una gran presión por parte del sector público para encontrar soluciones que contrarresten el aumento de la obesidad y las enfermedades crónicas, así como hay también mucho dinero y negocio en juego para la industria alimentaria que desarrolla y promueve estos productos.

 Las profesiones que más engordan

“Las bebidas se están convirtiendo en un asunto clave en la política sanitaria, en la industria lastimosamente encontramos que las bebidas que son azucaradas y con un mayor grado nutricional tienen un costo mayor a las que contienen edulcorantes. A la hora de tomar decisiones políticas, es más importante que nunca se tenga en cuenta lo que dice la ciencia”, comentó Swithers.

Sus defensores

La Academia de Nutrición y Dietética, de los Estados Unidos, que estudia la alimentación, adopta una posición contraria con respecto al consumo de edulcorantes, declaró que los consumidores pueden disfrutar de forma segura una gama de edulcorantes nutritivos y no nutritivos, siempre y cuando se consuman dentro de un plan de alimentación guiado por las recomendaciones federales de nutrición, así como por las metas de salud individuales y preferencias personales.

La posición de esta academia se basa en la revisión sistemática de la literatura con la estandarización de procesos de revisión, para ellos son los más rigurosos, con el objetivo de minimizar los sesgos de la información, pero no atienden los estudios en los impactos del uso continuo de estos productos a largo plazo.

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