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El Párkinson es una enfermedad que afecta al sistema nervioso y es la segunda condición neurodegenerativa más frecuente del mundo, tras el Alzheimer, ataca aproximadamente a unos 7 millones de personas, según datos de la Organización Mundial de la Salud, particularmente personas mayores de 60 años.

La OMS calcula que para el año 2030 esta cifra será duplicada, lo que conlleva a un problema de salud público y se agrava porque el diagnóstico suele tardar entre uno y tres años como mínimo.

El neurólogo Jorge Martínez Cerrato, Coordinador del Centro de Neurociencias del Hospital Vivian Pellas (HVP), señala que esta enfermedad es más frecuente en la quinta y sexta década de la vida y aunque el Párkinson muy rara vez inicia antes de los 50 años de edad, en los países occidentales existe un 5 por ciento de los pacientes con este padecimiento antes de los 40.

El Párkinson fue descrito por primera vez hace dos siglos por el doctor James Párkinson, de ahí su nombre. Y es una enfermedad que está caracteriza por temblores, rigidez y dificultad del movimiento. 

Sin embargo, el doctor Martínez Cerrato, quien tiene una maestría en Trastornos del Movimiento, advierte que no todo temblor es Párkinson. “El temblor de la

enfermedad de Párkinson se caracteriza por ser en reposo, inicia en una extremidad como en las manos, con una frecuencia de 4 a 6 por segundo, puede verse como el pulgar y el dedo índice se frotan hacia adelante y hacia atrás como el temblor de rodar una píldora. Además, tiene que acompañarse de lentitud de movimiento y rigidez”, indica.

Otros síntomas igual de severos son el déficit cognitivo, dermatitis, trastornos de la sudoración, pérdida de peso, fatiga e incluso depresión y/o apatía, que influyen en la calidad de vida y suelen ser infradiagnosticados. 

El Párkinson, una afección de “boutique”

Aunque hay síntomas generales, cada persona presenta la enfermedad de manera muy particular, ya que no se pueden predecir las manifestaciones que tendrá ni cuándo, ya que mientras algunos pacientes terminan en sillas de ruedas, otros son capaces de participar en maratones.

“El diagnóstico de la enfermedad es eminentemente clínico y se basa en cumplir los Criterios Diagnósticos del Banco de Cerebro de la Sociedad de Párkinson del

Reino Unido”, explica el doctor Martínez Cerrato, neurofisiólogo clínico e internista con un Mmáster en Trastornos del Movimiento.

Estos criterios para el diagnóstico, explica el neurólogo del HVP, tienen que cumplir con determinados requisitos como tener bradicinesia (lentitud de movimiento) más uno de los siguientes síntomas: temblor en reposo o rigidez o inestabilidad postural.

Estos síntomas graves deben ser conocidos por el paciente, pero no deben creer que necesariamente padecerá ninguna de esas afectaciones, debido a la característica particularista de la enfermedad.

¿Cómo enfrentar el diagnóstico?

El paciente afectado por Párkinson puede hacer muchas cosas para cambiar el curso de la enfermedad de Párkinson, y tiene al menos un buen motivo para ello: muchos neurólogos informan que el empeoramiento de los síntomas suele ser significativamente más lento en las personas que adoptan una postura positiva y preventiva en relación con la enfermedad.

Existen diversos métodos que pueden ayudar al paciente a mantener una visión optimista, para lo cual necesitaría contar con un médico en el que confíe para desarrollar su tratamiento.

Hacer ejercicio tiene muchas ventajas como natación, caminatas o yoga, actividades que contribuyen a reducir el estrés, evitando empeorar todos los síntomas de la enfermedad. Los especialistas también recomiendan que el paciente trate de educarse lo más posible sobre su padecimiento y no aislarse, ni esperar que los familiares o amigos lo llamen o visiten, sino que tiene que mantenerse socialmente activo

El Párkinson no es mortal

La mayoría de los médicos afirman que la enfermedad de Párkinson no es mortal. Se muere con la enfermedad de Párkinson, pero no debido a ella. Sin embargo, a medida que los síntomas empeoran, pueden provocar incidentes que resulten mortales. Por ejemplo, en los casos avanzados, la dificultad para tragar puede provocar que los pacientes aspiren alimentos y estos ingresen en los pulmones, lo que da lugar a neumonía u otras afecciones pulmonares. La pérdida del equilibrio puede causar caídas que provocan lesiones graves o la muerte. La gravedad de estos incidentes depende en gran medida de la edad de los pacientes, el estado de salud general y la etapa de la enfermedad.

“La enfermedad de Párkinson es degenerativa y es progresiva. La expectativa de vida promedio de una persona con Párkinson es muy similar al de las personas que no padecen la enfermedad. La condición empeora en un promedio de unos 15 años. Hay algunos pacientes que en los primeros 10 años están muy incapacitados, pero hay otros, que su progresión es lenta y puede llegar a vivir más de 20 años después del diagnóstico. El tratamiento y el ejercicio físico es muy importante debido a que mejoran la calidad de vida de los pacientes”, recomienda el doctor Martínez Cerrato.

Esperanza de tratamiento y diagnósticos

La investigación que se hace en Nicaragua referente a la enfermedad de Párkinson está mayoritariamente referida a estudios a nivel epidemiológico, dice el doctor Martínez Cerrato, sin embargo, señala que a nivel mundial, la investigación es abundante, ya que se pretende encontrar biomarcadores que permitan determinar un diagnóstico precoz o definir las personas en riesgo, estudios clínicos para detectar, tratar la enfermedad con fármacos nuevos y realizar una prevención segura. “Hay grandes avances en los estudios genéticos y tratamiento con estimulación cerebral profunda y células madres”, indica.

“El Centro de Neurociencias del Hospital Vivian Pellas cuenta con un equipo de especialistas altamente capacitados para el diagnóstico y tratamiento de la enfermedad

de Párkinson y con los estudios de imagen necesarios para excluir otras enfermedades que pueden imitar a la enfermedad de Párkinson”, explica el doctor Martínez Cerrato.

El especialista indica que las formas de Párkinson por razones familiares son esporádicas, entre un 5 y 10 por ciento de los casos, pero que en estos casos los neurólogos del HVP trabajan en conjunto con el genetista, quien envía la muestra de sangre al extranjero, sin necesidad que el paciente viaje fuera del país.

Investigaciones a nivel mundial

Un estudio publicado en la revista The Lancet Neurology demuestra, por primera vez, que mediante la tomografía por emisión de positrones (PET), una técnica de diagnóstico por la imagen, se pueden detectar de forma precoz enfermedades neurodegenerativas como el Párkinson. 

Esto se debe a que permite observar inflamación y falta de dopamina en la sustancia negra, la parte del cerebro que al dañarse provoca el Párkinson, en pacientes con trastornos del sueño en fase REM que aún no tienen síntomas típicos de la enfermedad, explica la publicación.

Otra alternativa estudiada es la estimulación cerebral profunda, una operación quirúrgica que utiliza un dispositivo similar a un marcapasos cardíaco que envía señales eléctricas que llegan a las áreas del cerebro que controlan el movimiento y el dolor. Y el estimulador que va colocado internamente en el pecho, apenas deja una cicatriz. 

El Centro Integral de Neurociencias HM (CINAC) de Madrid ha realizado una investigación en la cual ha descubierto que utilizar el ultrasonido focal de alta intensidad HIFU en el núcleo subtalámico (una estructura profunda del cerebro) repercute positivamente en las distintas manifestaciones motoras del Párkinson.

Otra alternativa indica que las lágrimas pueden contener pistas sobre si alguien tiene la enfermedad de Párkinson, según un estudio preliminar publicado el jueves 22 de febrero del 2018 y que será presentado en la 70ª Reunión Anual de la Academia Estadounidense de Neurología, que se celebrará en Los Ángeles, California, Estados Unidos, del 21 al 27 de abril de 2018. 
 

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