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Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la obesidad es una problemática que ha alcanzado proporciones epidémicas a nivel mundial, y cada año mueren, como mínimo 2.8 millones de personas a causa de esta enfermedad. Para Rocío Medina, médico cirujano con especialidad en nutrición y obesidad, uno de los problemas principales es que “la obesidad se sigue viendo como un fenómeno estético y no como una enfermedad, que incluso es de tipo crónico y que requiere un abordaje multidisciplinario: ambiental, genético, fisiológico y de factores de comportamiento”. Para la experta la educación es clave, sobre todo en los cambios de estilo de vida, esto es, alimentarse de forma saludable y generar conciencia desde el hogar.

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“Somos lo que comemos”, enfatiza Medina, y señala que le preocupa que las amas de casa se centren más en el sabor de las comidas para que los familiares las aprueben, que en las propiedades nutricionales que puedan aportar los platillos. Con esto, menciona también que en los hogares usualmente se tienden a repetir las preparaciones de las mismas comidas, sobre todo porque a los niños no les gustan las verduras o el pescado, por ejemplo; y esto resta una adecuada nutrición. “Hay que proporcionarle al organismo una variedad de alimentos.  A los niños hay que educarles su sentido del gusto para que coman sin inconvenientes los vegetales”, insiste.

Nutrientes indispensables

Nuestro plato de comida debe contener siempre tres porciones de nutrientes básicos: proteína magra (libre de grasa), que se encuentra en el pollo, pescado, carne roja, mariscos, lácteos y huevos. La otra porción corresponde a las verduras y vegetales (entre más coloridos, mejor); y la tercera parte la componen los carbohidratos o azúcares (de preferencia que sean natural). El arroz, los frijoles, las pastas y el pan, son excelentes fuentes de carbohidrato, contienen fibra vitaminas y minerales. De acuerdo con la doctora, para no tender a aburrirnos, lo ideal es visualizar nuestro plato e ir variando cada uno de los componentes: “si ayer comí pollo, hoy comeré pescado”, ejemplifica. 

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Aumentar las calorías de los platos al consumir alimentos fritos es un mal hábito que debemos ir dejando atrás, porque ocurre que los vasos sanguíneos se obstruyen por el exceso de grasa. “Si nos alimentamos por el sentido del gusto nos quedamos con deficiencias vitamínicas, falta de minerales, proteínas y grasas buenas; además que esto conlleva a problemas de salud (diabetes, hígado graso, colesterol alto, síndrome metabólico y problemas cardiovasculares), conforme pasen los años”, agrega. Hacer uso de grasas buenas, como el aceite de oliva, el aguacate y algunos aderezos a base de este, es una forma inteligente de promover la buena salud en la familia.

La especialista menciona que en Latinoamérica cada vez hay más casos de obesidad y sobrepeso, siendo los niños ahora los más vulnerables, de ahí que no sea de asombrarse que haya pequeños que a su corta edad padezcan de diabetes tipo 2. Una opción saludable es consumir batidos, hay algunos que pueden adquirirse en centros nutricionales, ya vienen listos y solo hay que prepararlos. Estos aportan  muchas vitaminas y minerales bajos en calorías, y son ricos en proteína.

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El plato nica

Medina es originaria de México y durante su estadía en el país observó que los nicaragüenses casi no comen proteína, o al menos en su justa medida. La doctora visualiza en el plato nica un 70% de azúcares, carbohidratos y grasas entre harinas, tubérculos, pan, arroz y pasta; agregando a esto el consumo de gallopinto acompañado con papa, maduro frito y queso. “Conforme la edad vamos perdiendo masa muscular y ella es la que nos da postura y fuerza, y esto puede evitarse o controlarse si consumimos proteínas”, manifiesta la nutricionista.

“Lo importante es educarnos sobre cómo nuestro cuerpo se está manteniendo saludable de una manera integral, somos una sociedad que no fue educada sobre los hábitos alimenticios, pero tenemos la responsabilidad de educar a nuestros hijos. Y por último, no podemos pretender hacerle frente a esta enfermedad desde un solo punto de vista, es decir no se resuelve solo con una dieta, hay que hacer un cambio completo de vida, se requiere ejercicio y buena alimentación, un cambio de hábitos y sobre todo un cambio de actitud”, concluye Medina.