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Al principio parecía una gripe sin mocos ni tos. La médica supuso que se trataba de una simple gripe. Pedro recibió antibióticos, pero los síntomas empeoraron. Cuando regresó a la consulta después de una semana, lo mandaron directo al hospital. Tenía todo el cuerpo amarillo. Los médicos pensaron que tenía una hepatitis. Sin embargo, lo que tenía Pedro era una enfermedad de la que la mayoría de las personas escuchó hablar alguna vez, aunque pocos conocen: mononucleosis.

Es una enfermedad infecciosa desatada por el virus Epstein-Barr (VEB), que forma parte de la familia de los herpesvirus, y afecta los importantes linfocitos B y se queda -típico en el herpes- toda la vida en el cuerpo. Es decir que se puede volver a activar en situaciones de estrés. Esto no suele ser visible ni perceptible. Sin embargo, en esta etapa, el virus es contagioso. No es casualidad que esta enfermedad se conozca también como “enfermedad del beso” dado que se transmite de persona a persona por la saliva, es decir, por ejemplo, besándose.

Entre sus síntomas figuran, además de los ganglios inflamados, la fiebre, el dolor de garganta, un cansancio extremo y una capa entre blancuzca y grisácea en las adenoides inflamadas. También son característicos los valores altos en los análisis del hígado, el agrandamiento del bazo y una cantidad aumentada de linfocitos en sangre, un indicador del sistema inmunológico.

En todo el mundo, alrededor del 95% de las personas se infectan con este virus antes de los 30 años. Las consecuencias son variables: a veces el virus y el huésped viven toda la vida en simbiosis, es decir que la persona ni se entera de que está infectada. En otros casos, el virus declara una guerra de pequeña, mediana o gran escala, como en el caso de Pedro.

El porqué hay quien se enferma gravemente, otro que no y alguno que levemente no está aún del todo aclarado. Un factor determinante es la edad. Cuanto antes se entra en contacto con el virus, menor es la posibilidad de enfermarse gravemente. En el caso de los niños pequeños, la infección por VAR suele transcurrir sin síntomas.

Algunos investigadores explican esto mediante la evolución: antes, las personas vivían en clanes. Esto hacía que los niños pequeños se contagiaran todos los gérmenes que circulaban en un clan. Dado que hoy en día las condiciones higiénicas son claramente superiores, es probable que las personas se contagien más tarde.

Pedro pudo regresar a su casa tras pasar una semana en el hospital, aunque estuvo de baja médica seis semanas más. Los médicos apuntan que es imprescindible mantener la calma, ya que la recuperación suele llevar al menos cuatro semanas.

La buena noticia es que si ya se tuvo mononucleosis, no se la vuelve a tener. Por ahora no existe vacuna. Sin embargo, se puede fortalecer el sistema inmunológico mediante una alimentación saludable y movimiento. Evitar los besos -y en eso coinciden todos los médicos- no tiene ningún sentido.