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Hola mi gente Fitness

Ser una mamá fit  es el sueño de muchas mujeres, empezando por mí.  Este sueño me llevó a cometer muchos errores. Me enfocaba en perder peso sin realizar ejercicios, suspendiendo comidas importantes como mi desayuno y luego por la tarde o noche arrasaba con cualquier tipo de comida y aun peor comía en exceso.

Lo único que pasaba con mi cuerpo es que tenía exceso de grasa que se reflejaba con celulitis, cansancio, mal humor, una baja autoestima, rollos en el abdomen, ocultaba mis brazos porque eran grandes y era un  punto fácil para cualquiera de las enfermedades del momento.

Luego que mi padre muriera de cáncer he dedicado mi vida a estudiar nutrición y he practicado desde entonces estos conocimientos en mí y los estoy compartiendo contigo.

Una mamá fit no solo debe enfocarse  en su alimentación y actividades físicas, también debe compartirlos con su familia.

Si estás dispuesta a realizar este cambio para ti, es aquí donde debes comenzar:

1. Llevar un conteo de tus comidas

Consigue una libreta y comienza a llevar un conteo de todo lo que consumes durante el día, hazlo por una semana. Te darás cuenta en qué estás fallando.

Es importante que te conozcas, que mires bien en dónde te encuentras, creando conciencia de todo lo que estás haciendo mal, y desde ese punto de partida iniciar el cambio.

2. Hora del cambio 

Ya conoces con exactitud tus errores, es hora de comenzar a cambiar estos hábitos malos por buenos. No es necesario hacerlo de una sola vez, desde el primer día. 

En mi experiencia lo hice poco a poco, uno de mis grandes errores era saltarme comidas y luego llegaba a comer una repostería con café o galletas, pésimo.

Comencé por dejar preparado mi desayuno y no salía de casa si no desayunaba, respetando ese tiempo. No era fácil siendo mamá, esposa, trabajadora y aún estudiando, pero entendía que era por mi salud y deseaba ver mi cuerpo bonito.

3. Elimina las envolturas

Esta es una clave importante, comenzar a comer natural. Es cierto que comprar juguitos, galletas, comidas preparadas nos da facilidad en nuestro día a día, pero son alimentos cargados de sodio, azucares, colorantes, preservantes que provocan descontroles en nuestro cuerpo, como retención de líquidos, cambios hormonales, incremento del peso,  presión arterial, problemas cardiacos y su consumo se vuelve una adicción queriendo siempre más.

4. Ojo con los alimentos 

Debemos seleccionar mejor nuestros alimentos, por eso incluye en tu canasta más frutas, verduras, productos bajos en azúcares, carnes sin grasa, frijoles,  avena, arroz, pastas  integrales.

Aprender a leer las tablas nutricionales y sus ingredientes es una fuerte herramienta para tu cambio, hay muchos engaños a través de las etiquetas y debemos estar atentos. 

Es importante que adoptes nuevas costumbres en tu manera de cocinar. Evita las comidas fritas,  incluye comidas asadas,  al vapor, al horno o a la plancha para bajar esas grandes cantidades de aceites.

5. Realizar ejercicios 

Si es la primera vez que vas a realizar ejercicios, es importante que comiences acondicionando tu cuerpo. El mejor ejercicio es caminar, pero recuerda que los cambios que estás haciendo no son para un período de tiempo, por eso deben ser rentables y sostenibles para que los practiques por el resto de tu vida.

Ser una mamá fit es de tiempo completo, compartiendo con los tuyos estos buenos hábitos.