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Los niños tienen un sistema inmunitario inmaduro y eso los hace muy vulnerables a enfermarse con frecuencia. En el caso de los adultos su sistema inmunológico se ha enfrentado a una amplia variedad de enfermedades y “ha aprendido” a combatirlas  como si tuviera una “memoria” y una vez que se enfrenta a una enfermedad está preparado para crear anticuerpos específicos para ella en el caso de que vuelva a aparecer más adelante. 

El sistema inmune del niño empieza a funcionar en el feto,  incluso antes de nacer, y se va desarrollando y haciendo más fuerte con el paso del tiempo. Durante el primer año de vida los bebés casi no se enferman, porque la madre a través de la placenta le ha transmitido anticuerpos y si se alimentan de leche materna son menos proclives a enfermarse.

¿Cómo se contagian las enfermedades infecciosas?

Los padres de familia jóvenes pueden sentirse asustados de ver a sus hijos con episodios infecciosos frecuentes y llegan a creer que lo que les pasa es que tienen bajas las defensas.

Sin embargo, los pediatras tranquilizan a las familias señalando que los niños están perfectamente saludables, compartiendo y jugando con otros niños, pero que donde hay muchos niños juntos, hay virus y bacterias.

Las principales vías a través de las que adquieren enfermedades son la fecal-oral, forma de contagio que produce las diarreas; por vía respiratoria al inhalar gérmenes que expulsan sus compañeritos de clase y que provocan las infecciones respiratorias, varicela, sarampión, meningitis y otras, y también por contacto con la piel o por objetos compartidos que pueden transmitir los piojos o sarna, entre otros.

Infecciones respiratorias

Las enfermedades que más padecen los niños son gripe, otitis, bronquitis, diarreas y las infecciones víricas como el sarampión, varicela o rubeola, las que actualmente se previenen gracias a la vacunación, la medida de prevención más efectiva, que actúa reforzando las defensas de los niños.

Sin embargo, las infecciones de las vías respiratorias son las más comunes y representan gran parte de todas las infecciones que padecen los niños, en su mayoría no necesitan de antibióticos, ya que en casi su totalidad son provocadas por virus.

Debido a que el sistema inmunológico de los niños no ha madurado completamente, infecciones como la bronquitis, si no son atendidas oportunamente, pueden llegar a ser crónicas o a desarrollar asma.  

La temida Gastroenteritis 

Los cuadros diarreicos preocupan enormemente a los padres de familia por los estragos que ocasionan en los niños como la pérdida de apetito, vómito, dolor, fiebre y debilidad.

“La gastroenteritis es un síndrome, causado por la inflamación del estómago y del intestino delgado, acompañado de vómitos y diarrea. Es causada por una infección vírica en niños y bebés y se transmite de una persona a otra y no a través de alimentos o bebidas, aunque si estos están contaminados también pueden ser un vector de contagio”, explica la doctora María Alejandra Montealegre, pediatra del Hospital Vivian Pellas (HVP).

Esta infección puede afectar a cualquier persona, pero el grupo de individuos más afectado son los niños, especialmente los menores de 5 años, pues los adultos han desarrollado inmunidad adquirida.

El tratamiento de la gastroenteritis se basa fundamentalmente en la rehidratación, preferiblemente con sueros orales, y en una buena alimentación

Varicela, cómo controlarla

La varicela es de fácil transmisión y la probabilidad de contagio entre escolares y familiares, es superior al 90 por ciento. El período de incubación va entre 9 a 21 días, entre el primer contacto con el virus y la aparición de los síntomas.

El contagio puede iniciarse 2 días antes de la aparición de las vesículas y prolongarse hasta cinco días después de la aparición de las lesiones. Las vesículas se rompen liberando un líquido claro (muy contagioso) y luego de 4 a 5 días se forman las costras, indica la doctora Montealegre.

“El primer síntoma más común es un brote con vesículas o ampollas en toda la piel: cuero cabelludo, genitales e incluso aparecen lesiones en la boca. En general, suele causar comezón, fiebre alta, cefalea, náuseas, vómitos y pérdida de apetito”, explica la pediatra. 

Esta enfermedad es causada por un virus del grupo herpes llamado Varicela-zoster, que se propaga de persona a persona por la tos o el estornudo, así como por contacto directo a través con pañuelos o lesiones en la piel.

La “yopa” o parotiditis

La parotiditis o papera (conocida como “topa” en Nicaragua) es una infección viral aguda que generalmente afecta a niños de edad escolar. El período de contagio es de 1 a 2 días previos a la aparición de la papera, hasta un período entre 4 y 9 días posteriores a la aparición. 

“El niño presentará fiebre no muy alta, hinchazón de la glándula parótida y dolor. También pueden aparecer síntomas digestivos como vómitos y dolor abdominal, y encefalitis”, advierte la doctora Montealegre.

El niño debe estar aislado durante nueve días desde que se inician los síntomas de la infección hasta que desaparece y darle especial atención durante el segundo y tercer día, que es cuando la infección alcanza su pico máximo.

Debido a que cada enfermedad se inicia con un síntoma distinto, la especialista del HVP aconseja a los padres de familia a estar alertas a las señales que puedan indicar que algo no funciona bien en el niño, como un dolor, una lesión, un malestar, sensaciones raras, debilidad o dificultad de movimiento.

Unidad pediátrica

El Hospital Vivian Pellas (HVP) cuenta con la Unidad de Hospitalización Pediátrica, única en el país, que brinda una atención personalizada para niños, con un personal de enfermería especializado en atención infantil.

Esta unidad tiene, además, un cuerpo de pediatras con diferentes subespecialidades, 12 habitaciones diseñadas especialmente para niños, para ofrecer un ambiente agradable y de calidad.