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  • EFE

Con las cifras en la mano, alguno de nosotros puede tener hepatitis C y no saberlo, porque se trata de una infección “silenciosa” que no da la cara durante años hasta que el virus daña el hígado lo suficiente y comienza a emitir señales, que no son precisamente buenas.

En España se estima que hay entre 150,000 y 200,000 personas con hepatitis C que no lo saben. El reto hoy está en encontrarlos para curarlos.

Todos los expertos coinciden en que el plan estratégico para la eliminación de la hepatitis C que se implantó en 2015 ha sido un caso de “éxito” porque en muy poco tiempo ha permitido diagnosticar a unas 100,000 personas y curar a  cerca del 95%.

Sin embargo, no podemos pasar página hasta encontrar a los pacientes ocultos o no diagnosticados, antes citados.

Y si nos vamos a los datos mundiales, se estima que hay 71 millones de personas infectadas por este virus, pero solo el 20% diagnosticadas, lo que supone un riesgo mayor en un mundo tan globalizado.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha establecido como objetivo que de aquí al 2030 el 90% tienen que estar diagnosticados y el 80% tratados.

Volviendo a España, el debate se centra en cuáles son las mejores estrategias para acercarse a la casi erradicación de esta infección viral que provoca una inflamación del hígado y, en ciertas ocasiones, tiene como consecuencia un daño hepático grave que puede llevar a la muerte.

La doctora María Buti, del hospital Vall d´Hebron; el  facultativo José Luis Calleja, del hospital Puerta de Hierro; el hepatólogo Javier García Samaniego,coordinador de la Alianza para la Eliminación de las Hepatitis Víricas en España, son algunos de los intervinientes que nos han contado su opinión al respecto en el foro “Eliminando la hepatitis C. Retos futuros en España”, organizado en Madrid por The Economist y Gilead .

También José Ignacio Torroba, subdirector de la subdirección General de Farmacia y Uso Racional del Medicamento de la Consejería de Sanidad de La Rioja; Enrique Acín, jefe de Área de Salud Pública de la Subdirección de Sanidad Penitenciaria del Ministerio del Interior; o Enrique Ortega, del Hospital General de Valencia, han participado en este evento en el que se ha presentado un informe sobre la situación actual.

Hepatitis C: grupos vulnerables

La mayoría ha coincidido en señalar que , ya sean usuarios de drogas inyectables, reclusos u otros grupos de riesgo como los migrantes o los que llevan a cabo prácticas sexuales de riesgo, se enfrentan a desigualdades en todas las fases de la atención mlos grupos de pacientes de hepatitis C más vulnerablesédica.

También han defendido la simplificación en el acercamiento, diagnóstico y tratamiento, porque actualmente en la mayoría de las comunidades autónomas españolas, los circuitos asistenciales para el tratamiento de esta dolencia son complejos y rígidos, lo cual podría explicar en gran medida los retrasos en la eliminación de la infección entre las citadas poblaciones.

Hepatitis C: cribado universal y microeliminación

“Las sociedades científicas proponemos un programa de cribado de detección universal en la población mayor de 20 años, con un test de sangre único, sencillo y barato”, ha explicado Juan Turnes, médico del Complejo Hospitalario de Pontevedra.

En febrero de este año, la Asociación Española para el Estudio del Hígado presentó una investigación en que se concluía que de no iniciarse ya políticas de cribados en la población adulta en general, se llegaría en 2022 al “agotamiento diagnóstico” y habría unos 160,000 pacientes ocultos y sin tratar.

Asimismo se ha defendido la conveniencia de introducir reformas para permitir que se realice el tratamiento y seguimiento de los pacientes en centros de desintoxicación y atención a la drogadicción y centros penitenciarios.

Para los promotores del evento, es necesario llevar a cabo campañas públicas con el fin de animar a los individuos que puedan haber estado expuestos al virus a que se realicen la prueba de detección del VHC.

Expectativas

También la presidenta de la Federación Nacional de Enfermos y Trasplantados Hepáticos, Eva Bech, ha valorado la tesis de que España supo aprovechar el punto de inflexión que supuso la nueva generación de antivíricos de acción directa que revolucionaron el tratamiento de la hepatitis C, pero ha recordado la falta de equidad territorial a la hora de ser diagnosticado y acceder al tratamiento.

Hasta la llegada de los citados antivíricos, los enfermos de hepatitis C “vivían angustiados porque no tenían cura y como máximo y llegado el momento se les ofrecía un trasplante de hígado para seguir luchando contra la enfermedad, porque ni siquiera el trasplante les iba a salvar la vida”.

“Creo que el hecho de que España lleve casi 100,000 personas curadas debe servir de ejemplo para otras patologías”. Pero  “todavía queda camino”.

“La Comunidad de Madrid ha sido un buen ejemplo, pero también es necesario decir que no todas las comunidades autónomas han seguido el mismo plan y se tienen que poner a la par, para eliminar la inequidad”.