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La seguridad alimentaria, uno de los grandes avances en materia de salud, en ocasiones es percibida por el consumidor como un empeoramiento en la calidad del alimento –seguramente, como respuesta a ciertos abusos cometidos por la industria-. Por ejemplo, es cierto que con algunos métodos actuales, que permiten obtener alimentos con una ‘esperanza de vida’ más larga, se está primando la pérdida de valor nutritivo y, al final, nuestras refrigeradoras se están llenando de alimentos de poca calidad nutricional no por su composición en nutrientes de forma natural; sino por haber sido tratados para que no “perezcan”, así se expone tal señalamiento en un artículo compartido en el sitio web Hola!

Sin embargo, no por ello debemos pensar que cualquier proceso ‘artificial’ al que son sometidos los alimentos va en nuestro detrimento, sino todo lo contrario: si nos centramos en el consumo de leche cruda, podemos encontrar opiniones muy diferentes al respecto.

¿Qué es la leche cruda? 

Se podría definir como aquella leche que no ha recibido ningún tratamiento térmico (pasteurización, UHT, esterilización, hervido, etc.) y que por tanto, mantiene inalterados todos sus nutrientes, muy especialmente vitaminas y enzimas, que seguramente sean las que más se ven afectadas por su propiedad termolábil (se pierden con las altas temperaturas). De hecho, las enzimas naturales de la leche son de gran importancia a la hora de asimilar este alimento y hacerlo más digestivo. El gran pero es que, si no está certificada y no se conserva correctamente en frío, puede contener microorganismos como bacterias o virus (E.Coli, listeria), responsables de muchas enfermedades que pueden resultar altamente perjudiciales para la salud.

En el tratamiento de la pasteurización, la leche es sometida a 630C durante 30 minutos; lo que la convierte en un alimento cien por cien seguro, aunque esto provoque una alteración en el sabor de la leche y pérdidas nutricionales importantes como el de las vitaminas B12, B2, C, E, y B9. Por ello, la mayoría de la leche que se comercializa emplea otro tratamiento térmico llamado UHT (ultra light temperature), el cual se basa en someter a la leche a una temperatura más alta, pero en menos tiempo; consiguiendo eliminar todos los microorganismos, solo que en menores pérdidas nutricionales y organolépticas.

A favor

Por otro lado, uno de los argumentos que más peso cobra entre los defensores del consumo leche cruda son los supuestos beneficios en la prevención de alergias o de enfermedades como el cáncer. Pero, aunque hay algunos estudios que plantean esta línea de investigación, lo cierto es que, al día de hoy, no existen informes concluyentes que demuestren que efectivamente pueda estar relacionado.

Entonces, ¿qué preferís? ¿Mayor salubridad o mayor valor nutricional? Si te detenés a pensar, los nutrientes que pueda perder la leche en el tratamiento no son todos y se pueden encontrar o aportar a través de otros alimentos. Sin embargo, consumir una leche con alto contenido en bacterias puede causar daños importantes en nuestra salud.