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Según el doctor Joseph Mercola, médico estadounidense, osteópata y especialista en nutrición, un reciente estudio se une al creciente grupo de investigaciones científicas que demuestran que consumir jarabe de maíz alto en fructosa (JMAF) es una manera rápida de dañar su salud.

En la actualidad, se sabe sin duda alguna que este producto en los alimentos está cobrándole un precio muy caro a su salud. 

El jarabe de maíz es un edulcorante líquido, creado a partir del almidón o fécula de maíz. Debido a la necesidad de obtener sustancias de bajo costo y alto rendimiento, se ha convertido en el endulzante calórico más ampliamente utilizado, desplazando a la sacarosa desde hace varias décadas. 

La ingesta de importantes cantidades de JMAF por períodos prolongados, comparado con otros endulzantes como la sacarosa, altera los niveles de secreción de insulina y leptina, asimismo, produce una menor supresión de grelina y un marcado aumento de los triglicéridos posprandiales.

El jarabe de maíz alto en fructosa (JMAF) no es una opción saludable y es uno de los principales causantes de: resistencia a la insulina, obesidad, presión arterial alta, niveles elevados de triglicéridos y LDL, agotamiento de vitaminas y minerales, enfermedades cardiovasculares, enfermedades del hígado, cáncer, artritis e incluso gota.

La glucosa es la forma de energía para la que nuestro organismo está diseñado, cada célula de su cuerpo, cada bacteria -y de hecho, todo ser viviente sobre la tierra- utiliza la glucosa como forma de energía.

Si usted recibe la fructosa únicamente en forma de frutas y vegetales (donde se origina de manera natural), como lo hacía la mayoría de las personas hace un siglo, consume cerca de 15 gramos al día, muy lejos de los 73 gramos por día que recibe el adolescente promedio actualmente. En las frutas y vegetales hay una mezcla con fibra, vitaminas, minerales, enzimas y fitonutrientes benéficos, que en conjunto moderan cualquier tipo de efecto metabólico negativo.

Hay dos razones por las que el JMAF es tan dañino: su cuerpo metaboliza la fructosa de una manera muy diferente a la que metaboliza la glucosa. Toda la carga de la fructosa metabolizada recae sobre el hígado.

Las personas están consumiendo la fructosa en grandes cantidades, lo que ha hecho que los efectos negativos sean peores. Hoy en día, el 55% de los endulzantes que se utilizan en la fabricación de alimentos y de bebidas están hechos de maíz y es la fuente principal de calorías.

Los fabricantes de bebidas han comenzado a cambiar sus endulzantes, de sucralosa (azúcar de mesa) a jarabe de maíz, en 1970 descubrieron que el JMAF no solo es lo más barato que se puede hacer, sino que es 20% más dulce que el azúcar natural.

Este cambio ha alterado de manera drástica la dieta del estadounidense promedio. El occidental promedio consume la asombrosa cantidad de 142 libras de azúcar al año. Y los productos en que las personas confían para bajar de peso -los alimentos bajos en grasa- a menudo son los que más fructosa contienen.

Además, toda la fibra ha sido removida de estos alimentos procesados, por lo que en esencia no tienen ningún valor nutritivo.