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Nutricionalmente, el alcohol es una sustancia que aporta calorías vacías. Esto quiere decir que no aportan ningún micronutriente (vitaminas y minerales) que sean beneficioso para nuestro organismo, sino que pasa a la sangre y el hígado se encarga de metabolizarlo y convertirlo en algo útil para el cuerpo como es la grasa.

Su valor nutritivo aporta 7 Kcal por 1 gramo de alcohol puro.

Los efectos del alcohol en el organismo son numerosos y diversos. El alcohol, específicamente el etanol, es una potente droga sicoactiva con un número elevado de efectos terciarios que pueden afectar de manera grave a nuestro organismo. La cantidad y las circunstancias del consumo juegan un papel importante al determinar la duración de la intoxicación. Por ejemplo, al consumir alcohol después de una gran comida es menos probable que se produzcan signos visibles de intoxicación que con el estómago vacío.​ La hidratación también juega un papel importante, especialmente al determinar la duración de las resacas.

La ingesta de alcohol produce a corto plazo una serie de efectos o síntomas, dependientes de la dosis ingerida:

Fase de euforia y excitación

El consumo de alcohol de forma aguda afecta gradualmente las funciones cerebrales, en primer lugar a las emociones, dando como resultado cambios súbitos de humor, los procesos de pensamiento y el juicio. Si continúa la ingesta de alcohol se altera el control motor, produciendo mala pronunciación al hablar, reacciones más lentas y pérdida del equilibrio.

Intoxicación

El organismo que no está acostumbrado al alcohol se resiste. Poco a poco se afecta el sistema nervioso, al originarse la pérdida en la capacidad de coordinar los movimientos, produciendo el desequilibrio y a veces caídas.

Fase hipnótica o de confusión

Se presentan síntomas como irritabilidad, agitación, somnolencia, cefalea, disartria, ataxia, dismetría, náuseas y vómitos.

Fase anestésica

Se presenta un lenguaje incoherente, una disminución marcada del nivel de conciencia y del tono muscular. Incontinencia de esfínteres y dificultad del proceso de respiración.

Pero no todo es tan malo, el consumo con moderación puede tener sus beneficios:

Vino

1-2 copas de vino puede tener beneficios sobre el sistema cardiovascular, reduciendo la coagulación de la sangre y disminuyendo las formaciones de trombos, logrando también reducir los problemas de ateroesclerosis, que es el endurecimiento y estrechamiento de las arterias. El contenido de polifenoles de varios alcoholes actúan también de antioxidante, reduciendo los efectos de los radicales libres que están ligados principalmente con el envejecimiento.

Cerveza

Al igual que el vino, es una bebida fermentada que tiene también una alta cantidad de antioxidantes y vitaminas. Esto la hace una opción razonablemente saludable, pero su alto contenido de hidratos de carbono y contenido en gluten la hace una opción menos recomendable, si estas en proceso de perder peso, no será nunca una de las mejores opciones.

Cuando estamos realizando una dieta de adelgazamiento es muy importante reducir la cantidad de alcohol o eliminar totalmente su ingesta. Es una fuente de calorías vacías que a largo plazo no aporta ningún beneficio nutricional.