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Ir al médico no resulta nada atractivo para la mayoría de los seres humanos. Cuando somos niños nos aterra porque pensamos en inyecciones. Al llegar a la juventud nos parece que somos lo suficientemente saludables y que no necesitamos atención. 

Un caso particular representamos las mujeres, pues,  aunque no todas, muchas desarrollan fobia al ginecólogo, lo cual lleva a querer resolver por sí mismas todos los problemas de la salud sexual y reproductiva. 

Por lo antes expuesto, es común ver que la mayoría deciden emplear métodos de planificación familiar que se autorrecetan sin medir las consecuencias que pueden provocar en su organismo.

Al respecto conversamos con el ginecobstetra Alejandro Pérez Fabri, quien apunta que la Organización Mundial de la Salud (OMS)  publica cada 5 años el documento “criterios de elegibilidad de anticonceptivos”. 

“La V edición fue en agosto de 2015 y está vigente. A nivel mundial 1.300 millones de personas tienen entre 10 y 19 años. Más del 50% de los adolescentes han tenido relaciones antes de los 16 años. 20% de los partos en América Latina y el Caribe son de menores de 20 años. Cada día 6,000 jóvenes en el mundo se infectan de VIH. Costa Rica tiene la tasa más baja de embarazos adolescente de la región con 14%”, señala el especialista. 

En este trabajo hablaremos de los riesgos que implica usar anticonceptivos que no fueron prescritos por especialistas.

¿Existe una edad mínima o una edad máxima para usar anticonceptivos?

La edad mínima para uso de anticonceptivos orales depende del inicio de las relaciones sexuales. Esto es desde los 14  o 15 años. La edad máxima para tomar anticonceptivos orales depende de los criterios de elegibilidad, puede ser hasta los 35 años en mujeres sanas, sin miomas ni diabetes, sin presión alta ni sobrepeso y que no sean fumadoras.

Sin embargo, millones de adolescentes se automedican tomando Píldora para la Mañana Siguiente, que es un anticonceptivo de alto contenido hormonal que puede producir várices, derrame cerebral, coágulos dentro de las venas y coágulos pulmonares que le conllevan alto riesgo de complicaciones médicas e incluso la muerte. 

¿Qué pasa si una mujer usa el anticonceptivo que cree mejor sin orientación médica? 

Cada paciente es diferente, por tanto, no existe ningún método anticonceptivo universal, excepto la abstinencia total.   

El control de los anticonceptivos depende del peso corporal, fecha de su primera menstruación, presencia o no de ovarios poliquísticos y dieta de la paciente. Todos los anticonceptivos orales tienen diferente carga hormonal.

Unos son más ‘light’ y otros más pesados. Si a una joven de 180 libras que no hace ejercicio, como el 70% de la población centroamericana, y fuma, como el 30% de los adolescentes, le enviamos un anticonceptivo pesado con más de 2 mg de hormonas combinadas podríamos provocar sangrados irregulares y trombosis o coágulos en las piernas o los pulmones. 

Por otro lado, las inyecciones anticonceptivas tienen estrictamente su fecha de administración, unas al primer día de sangrado, otras al tercer día y otras al octavo día. Si administro una inyección del octavo día y  en el primero, aún en mujer sana, provocaremos sangrados irregulares de ocho o más días y pérdida del efecto antiovulatorio. Por eso debe pasar consulta con el doctor tratante y firmar una hoja de consentimiento informado bien explícita.

Si usted va a una farmacia y en el mostrador le ofrecen cualquier inyección o pastilla anticonceptiva, podría tener cualquier efecto adverso, como mareos, dolor de cabeza, entumecimiento de las piernas, palpitaciones fuertes, etcétera.

Un ejemplo clásico, son las jóvenes con migraña que compran anticonceptivos sin receta médica o por vía telefónica. Si le da un episodio migrañoso con aura y derrame cerebral nadie le podrá atender bien, porque ella se automedicó y el farmacéutico vendió sin receta porque en Nicaragua no es obligado tener receta para comprar anticonceptivos.