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¿Alguna vez se ha detenido a contar las horas que pasa cada día mirando una pantalla? Si sumamos el tiempo que estamos con el teléfono móvil, la tableta y frente al ordenador en el trabajo, en la mayoría de los casos, el resultado no es nada desdeñable.

“Cada vez son más los puestos de trabajo que exigen pasar una importante cantidad de tiempo delante de pantallas de dispositivos, lo que ha desencadenado nuevas patologías”, manifiesta la Sociedad Española de Oftalmología (SEO). 

Esta entidad señala que, en la mayoría de las ocasiones, no llegamos a ser conscientes de los síntomas que nos puede acarrear el hecho de fijar la mirada en exceso.

“En reposo, el ojo está enfocado naturalmente para ver de lejos y a una distancia media. Mantener el enfoque en un objeto que se encuentra a una distancia corta supone un esfuerzo adicional que se debe sostener durante un tiempo determinado. Cuando forzamos nuestra vista a fijarse en pantallas de dispositivos, portátiles o fijos, estamos manteniendo este esfuerzo”, indica.

Los parpadeos

En este sentido, la SEO aclara que los síntomas derivados de mantener la vista fija son, en la mayoría de las ocasiones, una consecuencia de la falta de parpadeo. 

“Trabajar frente a pantallas requiere una concentración y atención especiales por lo que, de manera inconsciente, la media de parpadeos por minuto baja considerablemente si la comparamos con la media tomada en otras actividades que no requieren fijación visual”, detalla.

Desde el Colegio Nacional de Ópticos-Optometristas de España explican que el ordenador nos obliga a parpadear con menos frecuencia de lo normal y esto, unido al aire seco de las oficinas, “puede provocar síntomas de incomodidad al final de la jornada, entre los que se encuentran: irritación ocular, fatiga visual, visión borrosa, sequedad ocular o dolor de cabeza, entre otros”.

“Este conjunto de síntomas recibe el nombre de Síndrome Visual Informático. Según algunos estudios, afecta a alrededor del 90% de las personas que utilizan el ordenador más de tres horas seguidas al día”, especifican. 

No obstante, desde el Colegio Nacional de Ópticos-Optometristas precisan que la mayoría de los síntomas visuales son solo temporales y se dejan de notar al apagar el ordenador, aunque algunas personas pueden ver reducidas sus capacidades visuales y experimentar visión borrosa, incluso después del trabajo.

“El Síndrome Visual Informático se produce porque los ojos trabajan con más intensidad delante de una pantalla que frente a la página de un libro o revista, debido a factores como la definición de los caracteres, el reducido nivel de contraste, la presencia de deslumbramientos y reflejos del monitor y las distancias y ángulos de trabajo, entre otros”, puntualizan.

Tipos de visión

Desde Óptica Universitaria, un grupo de tiendas especializadas en óptica y audiología, señalan que en nuestra vida fuera del trabajo usamos sobre todo la visión lejana y, por lo tanto, la musculatura del ojo se encuentra más relajada. Sin embargo, en el puesto de trabajo, volvemos a exponer demasiado los ojos a las pantallas de los diferentes dispositivos digitales y hacemos que realicen un esfuerzo excesivo.

“Este cambio conlleva la aparición de problemas de visión como el Síndrome Visual Informático”, apunta Alicia Escuer, directora técnica y de formación de Óptica Universitaria. 

Lentes, filtros y limpieza

“El Síndrome Visual Informático se puede reducir con el uso de lentes que ayuden a relajar el sobresfuerzo que supone un enfoque continuado en las pantallas digitales y/o con la aplicación de filtros que atenúen parte de la luz azul que emiten las mismas”, afirma. 

Además, Escuer comenta que en el futuro “serán los propios dispositivos los que contengan estas lentes relajantes pero, de momento, es el óptico quien debe aplicar los filtros”.

Pero, aparte de las lentes y filtros, los especialistas de Óptica Universitaria recomiendan una serie de medidas que pueden ayudar a hacer frente a este problema. La primera de ellas es seguir la regla del 20-20-20, que consiste en apartar la mirada durante 20 segundos, cada 20 minutos, enfocando a una distancia de 20 pies (unos 6 metros).

También indican que hay que parpadear con regularidad para evitar la sequedad, y subrayan la importancia de ajustar la resolución y el contraste del monitor pues, cuanto mayor sea la resolución de la pantalla, habrá un mayor confort visual. 

En cuanto al brillo, manifiestan que no debe ser ni demasiado intenso ni demasiado tenue. Además, consideran que es básico mantener la pantalla libre de polvo y huellas, ya que pueden reducir la claridad.

Entre sus recomendaciones está evitar los deslumbramientos y reflejos en la superficie de la pantalla. 

“Es aconsejable eliminar las fuentes de luz que se encuentren en la zona periférica y colocar el monitor en posición perpendicular a las ventanas o a otras fuentes de iluminación”, puntualizan. 

Otro de sus consejos es prestar atención a la humedad. “Para prevenir la sequedad ocular, evite corrientes de aire o habitaciones con exceso de calefacción y manténgase hidratado”, indican.

Por otra parte, comentan que cuando se utilicen ordenadores portátiles o tabletas, es recomendable colocar estos dispositivos más altos que las rodillas y utilizar una funda que se doble y sirva de apoyo a la tableta.

Además, desde Óptica Universitaria recomiendan someterse a una revisión optométrica para comprobar si es necesario utilizar alguna lente que ayude a relajar el esfuerzo visual continuado. 

A quienes lleven gafas o lentillas, les aconsejan asegurarse de que tienen la graduación actualizada y son apropiadas para su distancia de trabajo.