•   Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • Edición Impresa

Compasión es una palabra que para muchos puede tener una connotación negativa, por asociarla a sentimientos como la lástima; sin embargo, fue el vocablo perfecto que encontraron especialistas en Cuidados Paliativos para desarrollar uno de sus grandes proyectos en el mundo, ya que su verdadera acepción refiere que es más intensa que la empatía, por lo cual es la percepción y la compenetración en el sufrimiento del otro, y el deseo y la acción de aliviar, reducir o eliminar por completo tal situación dolorosa.

Ciudades o comunidades compasivas es esa arista de trabajo de los Cuidados Paliativos en la que más allá del personal médico y de la familia, se involucra a los amigos y vecinos en el cuido de los enfermos.

El Nuevo Diario conversó sobre esta iniciativa con el doctor Emilio Herrera,  especialista en medicina familiar y comunitaria, quien recibió entrenamiento avanzado en Cuidados Paliativos en Canadá y Estados Unidos, en el marco del primer encuentro de alto nivel de Cuidados Paliativos, realizado en Lima, Perú.

Doctor Emilio Herrera, especialista en medicina familiar y comunitaria.

Herrera, ganador del Premio Palliative Care Policy Development Award 2015, por su aportación al desarrollo de políticas y programas de cuidados paliativos a nivel internacional, es presidente de la Fundación Newhealth, creada en 2013 con el fin de mejorar la calidad de vida y de la atención de la personas con enfermedad crónica avanzada y en situación terminal.

La fundación con sede en Sevilla y actividad tanto en España como en Latinoamérica, trabaja en el desarrollo de los cuidados paliativos, el apoyo del voluntariado en la comunidad, así como la integración de los recursos sanitarios y sociales.

¿Cómo se define la compasión en Cuidados Paliativos?

La compasión es la capacidad de movilizarnos para ayudar a quien está sufriendo. Es intrínseca al ser humano y es la que nos hace responder cuando alguien nos necesita. Es la fuerza interior que nos moviliza cuando escuchamos el  llanto de un bebé… y es el motor que nos impulsa a tratar de aliviar el sufrimiento muy especialmente en estados de enfermedad avanzada y al final de la vida.

¿En qué consiste el proyecto de Comunidades Compasivas?

Se trata de un movimiento colectivo, con diferentes iniciativas a nivel internacional, que se unen en el deseo de devolver a la gente el sentido de trascendencia que tiene el cuidar de nuestros seres queridos cuando están sufriendo una enfermedad avanzada. Sensibilizamos y formamos a las personas en sus barrios, en su propia comunidad, para poder cuidar de sus familiares, de sus amigos, de sus vecinos, como un hecho natural, como siempre fue, trascendiendo como seres humanos desde el privilegio que supone poder ayudar a quienes nos rodean cuando más nos necesitan. En las diferentes ciudades vamos trabajando en los barrios, en los colegios, con niños desde los 10 años, para ir recuperando una conciencia social que nunca debimos abandonar.  

¿Desde hace cuánto se está implementando y cómo surgió la idea?

Es el resultado de diversos elementos. El doctor Suresh Kumar en Kerala (India),  comenzó hace años la cruzada de poder trabajar con familiares y vecinos en lugares remotos y aldeas donde apenas podían llegar  médicos y enfermeras, y fue creando Villas Compasivas, y el proyecto fue reconocido como un ejemplo de cuidados paliativos desde la comunidad, por la propia Organización Mundial de la Salud.

Al tiempo, el profesor Allan Kellehear publicada hace años también su ensayo titulado “Compassionate Cities”, en el que defendía la necesidad de que la ciudadanía en general, necesitaba reflexionar seriamente sobre que la muerte y el proceso del final de la vida, no es un hecho médico ni sanitario, sino un proceso normal e inherente al ser humano, que nos llena de trascendencia y que nos ayuda a reflexionar sobre lo que de verdad es importante en la vida.

Ciudades o comunidades compasivas es esa arista de trabajo de los Cuidados Paliativos en la que más allá del personal médico y de la familia, se involucra a los amigos y vecinos en el cuido de los enfermos.

Todo esto impulsó a crear la PHPCI (Public Health and Palliative Care International), una asociación de profesionales que apoyamos estos conceptos y trabajamos para hacerlo posible en diferentes partes del mundo. La Newhealth Foundation es una de las organizaciones a nivel internacional que trabaja desde hace años en los países de habla hispana con la metodología “Todos contigo”, que creó para ayudar a las diferentes ciudades a que se quisieran sumar al movimiento  implementando las iniciativas. Nuestro primer proyecto fue “Sevilla Contigo, Ciudad Compasiva”, en la ciudad de Sevilla, en el sur de España.

¿Solo existe en Colombia o se replica en otros países? 

En Colombia la acogida está siendo muy especial y están surgiendo numerosos proyectos. Se llegó a firmar un manifiesto por una “Colombia compasiva”, como compromiso compartido entre las diferentes iniciativas. Hay proyectos comenzando en Bogotá, Medellín, Cali, Manizales, Fusagasugá… Pero es un movimiento que se está dando en multitud de países, cada vez más, como respuesta a la gran necesidad social que tenemos de volver al valor de la compasión, a la ayuda a los demás y al enriquecimiento de nuestros propios valores.

Si muchas veces es difícil que la familia cuide a su enfermo, ¿cómo lograr que la comunidad lo haga?

La comunidad somos todos cuando estamos en nuestro entorno: todos somos familiares, amigos, vecinos de alguien. Nuestro quehacer diario no nos permite abandonar nuestras obligaciones laborales por entero y dedicarnos a cuidar… Pero no se trata de eso: se trata precisamente de que entre todos, aprendamos a organizarnos para aportar un poco cada cual, y conseguir devolvernos el sentido social de cuidarnos los unos a los otros. Todos pasaremos por ahí. Y las familias somos cada vez menos numerosas, por lo que cada día es más difícil poder ser cuidados en casa. Tenemos la responsabilidad moral, cada uno de nosotros, de volver a la esencia de la humanidad compartida.

¿Cómo se prepara a la comunidad para llegar a ser compasiva?

 Es necesario actuar desde diferentes áreas: con conversaciones y charlas que nos inspiran inicialmente haciéndonos darnos cuenta de lo importante que es el tema. Posteriormente pequeños cursos de formación nos permiten reaprender a cómo actuar, con sencillos consejos, cuando nos necesite la gente de nuestro alrededor. Por último, se introducen personas en la comunidad, los promotores comunitarios, que se coordinan con los recursos sanitarios y sociales, para activar a las familias y a los grupos de voluntarios cuando un paciente lo necesita.

¿Qué factores son necesarios para que el proyecto tenga éxito?

Se requiere que los gobiernos locales apoyen la iniciativa: si bien no se trata de darle forma a todo esto como un servicio público, sin duda los Ayuntamientos (Alcadías) y entidades locales tienen también la responsabilidad de colaborar con las medidas necesarias para facilitar que este movimiento civil tenga lugar.  La participación de las diferentes organizaciones, asociaciones de voluntariado e incluso empresas locales es más que necesaria y bienvenida: las iniciativas en cada ciudad solo se pueden llevar a cabo como proyectos compartidos de innovación social basada en la solidaridad.

¿Quién se encarga de la administración de fármacos?

 Por supuesto que el sistema sanitario. No se trata de sustituir ni a los servicios sanitarios ni a sus profesionales: esto es un movimiento ciudadano, con la responsabilidad de prestar ayuda y acompañamiento a las personas que nos rodean. Nada tiene que ver con la dispensación de medicamentos que requiere la capacitación profesional y los medios oportunos.

¿Cómo es la experiencia para los pacientes atendidos por Comunidades Compasivas?

 Es una vivencia llena de significado social y sentido de trascendencia. Sentirnos cuidados con cariño en la enfermedad avanzada, nos devuelve de manera natural, la dignidad de sentirnos reconocidos como quienes hemos sido como resultado de toda nuestra vida. Sentirnos al final acompañados y tratados con el debido respeto, es despedirnos de este mundo, con la dignidad que merece toda vida cuando acaba.