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Durante 20 años el sacerdote Walter Hidalgo sufrió problemas de estabilidad. Es amante del futbol, pero cuando jugaba con sus amigos no lograba hacer muchos rebotes con el balón y a veces terminaba cayéndose.

El religioso tuvo que esperar hasta los 46 años de edad para que le confirmaran que sufría Parkinson, una enfermedad que afecta el movimiento en las personas y que se produce cuando las células nerviosas no producen suficiente dopamina.

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El parkinson, la misma enfermedad que derrotó poco a poco al legendario boxeador Muhammad Alí, es poco conocida en Nicaragua, un país donde no hay un registro oficial de la cantidad de personas afectadas.

Aunque en Nicaragua tanto el Ministerio de Salud y organizaciones tiene un subregistro, la revista británica The Lancet, especializada en temas de salud, señala solo en 2016, 77 personas con Parkinson murieron en el país. Asimismo señaló que había una incidencia de la enfermedad en 2,273 personas.

Expertos y pacientes afirman que el Parkinson no es necesariamente lo que quita la vida a las personas, sino, la falta de información sobre esa enfermedad y la depresión que puede provocar.

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“Si estás consciente que es una enfermedad manejable y que la enfermedad no es lo que determina tu vida, pues no pasa nada”, asegura el religioso.

También señala que es importante hacerle saber a la sociedad que esta enfermedad no mata, “lo que mata es la desinformación”.

Sacerdote con parkinson

El sacerdote Walter Hidalgo, ahora de 70 años, celebra la Eucaristía a diario en una de las parroquias de la zona central de Managua. También está a cargo de la administración contable de la iglesia.

Pese a los problemas motores, el sacerdote reza todos los días el Santo Rosario, la Liturgia de las Horas y dedica mucho tiempo de adoración ante Jesús Sacramentado.

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También visita enfermos y está muy conectado con la Pastoral Familiar de la parroquia. El sacerdote afirma que lleva una vida como cualquier otro, dedicado al servicio de la Iglesia católica.

“Yo se lo comenté a mi familia después de varios años de tener la enfermedad”, recuerda Hidalgo.

“Yo soy paciente de Parkinson, pero la pesqué - gracias a Dios - cuando la empecé a desarrollar. Bastan unos medicamentos sencillos para que yo esté estable. Hay personas que presentan mayor desarrollo en la enfermedad”, menciona el cura, mientras da orientaciones a otro sacerdote sobre actividades del día.

Vivir con la enfermedad

María José Ayerdis Zamora, especialista en Neurología del hospital Bautista de Managua, especializada en la Universidad Nacional Autónoma de México, dice que una persona con Parkinson puede ser independiente, autosuficiente y no una carga para la familia si recibe un tratamiento adecuado.

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Según los especialistas de la salud y personas afectadas, la mayor preocupación del paciente y del mismo familiar es que creen que no serán independientes.

Doctor Nery Olivas.

El doctor Nery Olivas, médico Internista, explica que “el paciente se vuelve dependiente del medicamento que le ayuda a mantenerse estable, no se vuelve dependiente de la familia”.

De por vida

Cuando empezó a tratar la enfermedad, el sacerdote Hidalgo se llevó una gran sorpresa.

“A nadie le agrada ser una persona dependiente de un medicamento de por vida. Lo primero que yo le pregunté al médico fue que por cuánto tiempo iba a ocupar esos medicamentos para que se me quitara la enfermedad, luego comprendí que siempre los iba a usar”, admite. Pero el padre Hidalgo no solo enfrenta al Parkinson con medicamentos.

“Tengo máquinas para mis rutinas, obviamente tengo que buscar unas caminadoras donde uno pueda sujetarse, si no, me caigo, y allí sería complicado”, relata el sacerdote al referirse a lo importante que es hacer ejercicios.

Parkinson y Alzheimer

Judith Castillo, hija de Gabino Castillo, un enfermo de Parkinson y quien además sufre Alzheimer, explica que los medicamentos son caros y poco accesibles.

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“Un frasco de pastillas para controlar a mi papá está entre 600 y 800 córdobas al mes; para quienes no tenemos recursos económicos, no es funcional”, dice Castillo.

María José Ayerdis Zamora, especialista en Neurología.

La doctora Ayerdis Zamora comenta al respecto que “el medicamento se vuelve costoso porque el paciente lo va a utilizar para todo lo que le reste de su vida”.

Cómo detectarlo

Al sacerdote Hidalgo le llamó la atención su inestabilidad al jugar futbol, eso es en realidad uno de los principales síntomas del Parkinson en su etapa inicial.

Según la especialista en Neurología, María José Ayerdis Zamora, quien atiende a 10 pacientes, la inestabilidad en el cuerpo es uno de los principales síntomas para detectar el Parkinson.

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“Hay momentos en que el brazo y el pie derecho, por ejemplo, no reaccionan ante lo que el individuo quiere hacer”, advierte.

Además, menciona que se deben tener cifras exactas para definir a cuántos de esos pacientes se deben llevar a terapias físicas, cuántos están con tratamiento médico y quiénes están incapacitados debido a la enfermedad.

El padre recuerda que acudía a médicos encargados de ortopedia, porque creía que eran problemas en el pie o la rodilla.

“Pero no era así, ese médico decía que yo estaba bien”, afirma.

Enfermedad global

La revista The Lancet recoge en un informe que en 2016 un total de 6.1 millones de personas en el mundo padecían Parkinson, una enfermedad que por lo general ataca a los mayores de 50 años.

Ese año fallecieron 211,296 personas en el mundo, incluidas las 77 de Nicaragua.

La enfermedad aumentó 2.4 veces entre 1990 y 2016, pasando en ese período de 2.5 millones de personas afectadas a 6.1 millones en todo el mundo.

Dele vida a su corazón

El especialista en Medicina Interna, Nery Olivas, del Centro de Especialistas Médicos Actualizados, mantiene que el Parkinson no mata si el paciente sigue un buen tratamiento.

Además, menciona que se deben tener cifras exactas para definir a cuántos de esos pacientes se deben llevar a terapias físicas, cuántos están con tratamiento médico y quiénes están incapacitados debido a la enfermedad.

“La persona que tiene Parkinson sobrevive hasta donde Dios se lo permite, más bien fallecen de otras enfermedades propias de la vejez”, indica.

País a ciegas

Médicos especialistas, pacientes, familiares y la Asociación Nicaragüense de Enfermos de Parkinson (ANEP) coinciden en que es necesario un estudio sobre esta enfermedad.

Pero Nicaragua tiene muchas limitantes para ello, como la falta de neurólogos, especializados en atender directamente esta enfermedad.

“Si no conocemos exactamente el porcentaje de pacientes que están afectados, no podremos diseñar estrategias para atenderlos”, destaca la especialista Ayerdis Zamora.

Además, menciona que se deben tener cifras exactas para definir a cuántos de esos pacientes se deben llevar a terapias físicas, cuántos están con tratamiento médico y quiénes están incapacitados debido a la enfermedad.