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La neumonía es un tipo de infección respiratoria aguda que afecta a los pulmones. “Estos están formados por pequeños sacos, llamados alvéolos, que (en las personas sanas) se llenan de aire al respirar. Los alvéolos de los enfermos de neumonía están llenos de pus y líquido, lo que hace dolorosa la respiración y limita la absorción de oxígeno”, explica la Organización Mundial de la Salud (OMS).

La Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (Separ) indica que las bacterias constituyen la causa más común de neumonía, especialmente la Streptococcus pneumoniae, conocida como neumococo.

Los virus son, asimismo, una causa habitual de neumonía, por ejemplo, el virus de la gripe, el virus respiratorio sincitial y el adenovirus. Esta entidad apunta que otros virus como el de la varicela o el sarampión también pueden ocasionar neumonía.

En cuanto a los síntomas, desde Separ señalan que aparecen con rapidez y pueden incluir fiebre alta con escalofríos, tos con producción de esputo, dificultad para respirar, dolor en el costado y sensación de cansancio y confusión.

Por su parte, la OMS apunta que los síntomas de la neumonía vírica y los de la bacteriana son similares, “si bien los de la vírica pueden ser más numerosos que los de la bacteriana”.

Los especialistas de Separ subrayan que la neumonía es una enfermedad más frecuente de lo que pensamos. “Suele ser más habitual en varones, en los extremos de la vida, en invierno y en presencia de diversos factores de riesgo”, manifiestan.

En este sentido, los expertos del Hospital Clínic de Barcelona (noreste de España) expresan que las personas con enfermedades pulmonares crónicas, diabetes, mala nutrición, abuso del consumo de alcohol, dificultad para deglutir, otros problemas crónicos de salud o problemas del sistema inmunológico, tienen más riesgo de padecer neumonía. Lo mismo ocurre con los fumadores y con las personas expuestas al humo del tabaco.

Rosario Menéndez, neumóloga y coordinadora del año Separ de las infecciones respiratorias, detalla que aunque la neumonía “también es una enfermedad infantil con mayor incidencia en menores de 5 años, afecta principalmente a la población mayor de 65. En consecuencia, el incremento de la esperanza de vida y la mayor supervivencia de pacientes con enfermedades crónicas y con inmunodeficiencias, hace prever que la población susceptible continúe en aumento en los próximos años”.

Vacunas

Desde Separ señalan también que la neumonía se puede presentar de forma leve, pero la necesidad de ingreso hospitalario aumenta con la edad, así como la posible aparición de complicaciones que pueden llegar a ser mortales.

La neumonía puede propagarse de distintos modos. Por un lado, los virus y bacterias presentes en la nariz, la boca o la faringe pueden infectar los pulmones al ser inhaladas. Pero la neumonía también puede propagarse por vía aérea, en las gotículas que produce una persona infectada al toser o estornudar.

Para prevenir la enfermedad, David de la Rosa, neumólogo y coordinador del Área de Tuberculosis e Infecciones Respiratorias de Separ, aconseja “lavarse las manos con frecuencia, desechar de manera apropiada los pañuelos y cubrirse la boca y la nariz al estornudar o toser”.

Además, comenta que “existen otras medidas que también contribuyen a prevenir la enfermedad, como seguir una dieta saludable, extremar la higiene bucodental, hacer actividad física y no fumar”.

No obstante, el facultativo destaca que la principal forma de prevención de la neumonía es la vacuna contra el neumococo.

“La vacuna antineumocócica puede administrarse a cualquier edad a partir de las seis semanas de vida. De un modo general, se recomienda para pacientes inmunodeprimidos, con fístula del líquido cefalorraquídeo, implantes cocleares o anesplenia (asusencia de bazo). También está recomendada para los mayores de 65 años y para las personas de cualquier edad que presenten enfermedades crónicas respiratorias, hepáticas, renales o cardiovasculares, diabetes, tabaquismo o alcoholismo”, precisa.

Según los especialistas, en realidad hay dos vacunas: la vacuna polisacárida de 23 serotipos (VNP23) y la vacuna conjugada de 13 serotipos (VNC13).

Los médicos de Separ explican que la primera actúa frente a 23 tipos de neumococo, pero su inmunidad es débil y se desvanece con el tiempo, por lo que necesita revacunación a los 5 años. Por su parte, la vacuna conjugada tiene una mayor eficacia inmunógena, tiene efecto memoria y no necesita revacunación.