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El trastorno bipolar es una enfermedad mental grave y hereditaria de la que la sociedad conoce muy poco. Según estimaciones de la Organización Mundial de la Salud, en torno a 60 millones de personas en el mundo la sufren y afecta a los mecanismos que regulan el estado de ánimo.

“En la mayoría de los casos, el trastorno bipolar comienza con síntomas depresivos y el paciente no es correctamente diagnosticado de depresión unipolar hasta que aparece la euforia, mediante síntomas maníacos o hipomaníacos”, explica el doctor José Manuel Montes.

 Entre la información que se puede recabar en la exposición, el visitante descubre los síntomas que se dan en este trastorno.

 El especialista añade: “En otras ocasiones, el trastorno se inicia con síntomas sicóticos, que pueden confundirse con otros trastornos en los que también aparecen los mismos síntomas, sobre todo en personas que consumen sustancias. También, la hipomanía puede pasar más desapercibida cuando es muy breve y no hay una disrupción”.

Un diagnóstico precoz ayuda a un mejor manejo de la enfermedad y a evitar más episodios y mejorar la calidad de vida. Síntomas de episodios de manía: euforia o irritabilidad, autoestima exagerada o sentimiento de grandeza, disminución de la necesidad de dormir, estado más hablador de lo habitual, pensamiento acelerado, facilidad de distracción. Además aumento de la actividad, participación excesiva en actividades placenteras o con riesgo, gastos excesivos, entre otros. 

Cómo se trata

Hay tratamiento farmacológico y sicológico. Montes explica que “para el trastorno bipolar, el tratamiento es, fundamentalmente, farmacológico y, a partir de ahí, se puede incluir un programa de sicoeducación”.

Apunta al litio como tratamiento estándar, porque es uno de los más utilizados y que mejores resultados ofrece cuando funciona. También, para tratar este trastorno cada vez se están empleando más los antisicóticos.

 Los efectos secundarios a largo plazo que pueda sufrir un paciente con el tratamiento son menores comparados con todos los problemas que puede conllevar el trastorno bipolar, según los expertos y, por ello, Montes dice que “no se ha de tener gran preocupación al respecto”.

Por otro lado, es recomendable que el paciente siga una sicoterapia ligada a la enfermedad.

 El sicólogo Mateo Pérez explica que “es bueno que el paciente siga un programa de sicoeducación, que consiste en adquirir conocimientos sobre el propio trastorno y la necesidad de seguir el tratamiento adecuadamente. También se adquiere un conocimiento que ayuda a detectar y prevenir nuevos episodios”.

Conocer la enfermedad

Pérez reivindica campañas sobre esta enfermedad y sobre la salud mental en general. También denuncia que falta una adecuada divulgación sobre las características del trastorno, ya que una persona lo puede estar sufriendo y ni él ni sus allegados, en ocasiones, pueden ser conscientes de que está ahí.

 Asimismo, el coordinador de sicólogos de la Asociación Bipolar Madrid anima a acudir al médico de cabecera o al especialista para obtener información.

 Entre los propios diagnosticados hay una gran falta de información. Pérez comenta que a la asociación llegan usuarios con el informe médico, el diagnóstico, pero sin conocimiento sobre la enfermedad.

 También, explica que de una muestra que hicieron de 120 sujetos, a casi el 50% no le habían informado correctamente sobre este trastorno.

 Este dato es preocupante debido a que el autoconocimiento y el empoderamiento del paciente ayuda a que este pueda controlar mejor su enfermedad y llevar una mejor calidad de vida.

 Montes apunta que “cuando se acepta y entiende el trastorno, con los tratamientos actuales y la ayuda de los profesionales, se debe alcanzar el objetivo de la completa normalización”.

Isabel Mesa, presidenta de la Asociación Bipolar Madrid, se lamenta que “sigue siendo una enfermedad con mucho estigma por parte de la sociedad y, en parte, por el propio autoestigma del afectado”. 

La experta añade: “En el plano social puede generar rechazo por parte del círculo de iguales y a nivel laboral, ya que las empresas no apuestan por gente con este trastorno”.

El diagnóstico tardío y la estigmatización afectan negativamente a un paciente con esta enfermedad.