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Hoy hablaremos de ejercicios sencillos, eficaces  y sobre todo que no requieren de mucha fuerza física y son los ideados por la doctora  Tamara Rial y Piti Pinsach. Rial tomó como base las técnicas hipopresivas y las combinó con otras técnicas de rehabilitación como la técnica miofascial, postural  o la  neurodinamia para dar lugar a un entrenamiento de baja intensidad tanto a nivel psicológico como fisiológico llamado Low Pressure Fitness.

LPF es un sistema de trabajo que va más allá del entrenamiento de abdominales: busca el control de la respiración y la postura para conseguir un mayor rendimiento, control corporal y musculatura estabilizadora.

En LPF se busca la activación muscular con posición neutra de la espalda sin producir compensaciones posturales.

Entre sus beneficios tenemos:

•Corrección Postural. El principio fundamental de Low Pressure Fitness es la máxima precisión de la postura. Recordar que una correcta postura es fundamental para aliviar los dolores de espalda, los malos hábitos adquiridos por el sedentarismo o los dolores cervicales. Una columna vertebral sana capaz de soportar la posición erguida y los esfuerzos de las actividades de la vida diaria es una seguro de salud para toda la vida.

•Entrenamiento abdominal y del suelo pélvico. La incidencia en la musculatura estabilizadora de la columna y del entrenamiento con diferentes posturas antigravitatorias ayudará a entrenar la musculatura que estabiliza la columna como los abdominales y el suelo pélvico. Un reciente estudio ha visto como durante la práctica de ejercicio hipopresivo (componente del LPF) se elevaba el suelo pélvico y activaba la musculatura abdominal. Este es uno de los motivos por los se practica mucho por mujeres en su postparto.

A continuación te presentamos tres ejercicios de LFP:

1- Ejercicio Venus

Venus es el primer ejercicio de la serie básica de Low Pressure Fitness. Resulta fundamental en todas las rutinas de iniciación. Aprenderás a estar en bipedestación, manteniendo la columna erguida y estirada en oposición a la fuerza de gravedad. La mirada al frente y los hombros anchos al tiempo que los brazos se alargan imaginando que fueran sostenidos por una cuerda desde el techo. A partir de esta posición se realizan tres respiraciones torácicas profundas. En la tercera se expulsa el aire de forma controlada y cuando se haya vaciado por completo se abre la caja torácica en un intento por mantener las costillas abiertas durante diez segundos.

2- Ejercicio Maya

Para realizar Maya, es tan sencillo como colocarse en cuadrupedia en el suelo con los antebrazos apoyados y la cadera alineada con la rodilla. Desde esa posición inicial, se flexiona la columna cervical buscando con la mirada el ombligo. Las escápulas se mantienen separadas con la sensación de empujar hacia el suelo. Se mantiene la postura mientras se respira de forma torácica tres veces. En la última respiración se expulsa lentamente todo el aire hasta quedar los pulmones vacíos. A partir de ahí, se realiza una apertura costal mantenida durante 10 segundos. El ejercicio se repite tres veces con la misma dinámica respiratoria.

3- Ejercicio Deméter Asimétrico

Uno de los ejercicios preferidos es Deméter con piernas extendidas y cruzadas. Resulta de mucho interés para realizar a final de la sesión de entrenamiento, permite estirar toda la columna vertebral al tiempo que se elongan las estructuras miofasciales internas gracias a la fuerte aspiración que ejerce el diafragma torácico. Decúbito supino con brazos y piernas extendidos y cruzados como tratando de estirar todo el cuerpo. Se coge aire por la nariz al tiempo que se expande la caja torácica y se expulsa el aire suavemente por la boca. Seguidamente se abre la caja torácica manteniendo la apertura costal durante 10 segundos aproximadamente.