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La maternidad es una de las facetas más hermosas para muchas mujeres, sin embargo, no es el lecho de color de rosa que muchas nos pintan, porque como todo en la vida la moneda tiene dos caras.

La sonrisa de un hijo es una de las cosas más tiernas que podrás disfrutar, sin embargo, cuando en vez de risa toca soportar el llanto por enfado viene la fase oscura  en la que podemos perder la tranquilidad emocional.

Nunca perdás la calma ante tu hijo. Archivo/END

“Los berrinches son manifestaciones de los niños  al sentir frustración, ira, miedo o tristeza. Las conductas típicas de tu hijo cuando hace una rabieta son gritar, llorar, patear, tirarse al suelo o incluso darse golpes a sí mismo. Tu pequeño suele recurrir a este tipo de conductas para llamar tu atención, protestar por algo que le quitaste o escapar de una situación que no le agrada”, señala el sitio web serpadres.com.

El psicólogo clínico Yamil Cajina propone que los berrinches son formas de expresión del niño, sobre todo en aquellos que aún no tiene desarrollado el lenguaje y los hacen para poder expresarse. Entonces el enojo o la frustración salen de esa forma.

Aunque los berrinches son algo de lo más común, como madres no podemos dejar que los niños  nos manipulen con ellos. Apuesto que muchas mamis, con tal de que el niño guarde silencio, a la primera le cumplen sus demandas, sin embargo, lo que no saben es que están cometiendo un grave error.

Si accedés a las demandas de tu hijo, él creerá que la rabieta es la estrategia idónea. Archivo/END

“¿Qué es lo que pasa si con un berrinche el niño consigue lo que quiere? Simple y sencillamente lo Seguirá utilizando para manipular y seguir obteniendo lo que busca. Entonces lo importante es que sean las madres las que controlen la situación y no los pequeños”, señaló Cajina.

¿Qué hacer?

El psicólogo clínico sugiere que en primer lugar, las madres tienen que ignorar el berrinche, porque el niño lo hace para llamar la atención y si ve que con ello lo consigue recurrirá a la misma estrategia una y otra vez.

“La mamá tiene que estar pendiente del niño cuando está haciendo su rabieta, para ver que no se haga daño ni que dañe a otras personas, así como para evitar que dañe las  cosas que estén a su alrededor”, enfatizó Cajina.

Asimismo, dijo que se vale tomar al niño y hablarle directamente, aunque de forma calmada (aunque por dentro seguramente estés molesta),  lo más importante es conservar la serenidad, porque de lo contrario habrá un pleito de ribetes insospechados en el que posiblemente todos griten.

Es importante que le hagás ver que le amás y que es una persona importante. Archivo/END

“También lo pueden retirar del lugar donde está para preguntar qué le pasa y qué pueden hacer por él. De esa forma sentirá que le prestan atención sin necesariamente caer en sus demandas”, aportó.

El psicólogo también aconseja que durante el berrinche se le diga al niño cuánto se le amas y que se le transmita la idea de que es especial y que no necesita hacer berrinches para que lo escuchen.

“Por último, es importante que sean cariñosas con él. El golpe o el grito es actuar igual a él y eso viene como consecuencia de la frustración. Así que a mantener la calma en todo momento”, finalizó Cajina.