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La tendencia es creer que la suegra es la fiera que se debe domar cuando de familia política se trata. Sin embargo, en muchos casos los padres de la novia o de la esposa pueden resultar un dolor de cabeza, especialmente si no tenés muchas cosas en común con ellos.

Asimismo, algunos hermanos celosos pueden volverse piedra en el camino. Por lo tanto, no solo debés preocuparte por agradar a los suegros, sino a la familia completa y, para ello, te damos algunos consejos para que podás establecer una relación exitosa y armónica, y así evitar fricciones.

En primer lugar, debés dejarle por sentado a tu pareja que vos sos su prioridad. Por eso es primordial que ambos aprendan a establecer límites y eviten que la familia política se entrometa en sus asuntos.

Por otro lado, es importante que acompañés a tu pareja a visitar a su familia. De esta manera, ellos notarán que tu interés por ella es genuino y que sos una persona sociable.

Colaborador

¡Ojo! Cuando te reunás con tu familia política, sé muy cortés y evitá comentarios que fomenten la hostilidad o competencia; igualmente, esquivá hablar de temas conflictivos como política, religión y demás, porque te aseguro que provocarán grandes discusiones.

Y si querés sumar puntos, basta con que te mostrés disponible para ayudar siempre que sea necesario. Por ejemplo, si están cocinando, tratá de ofrecerte para ayudar, aunque no seás un chef o cosa parecida.

En el aspecto presencial, sonreí y sé amigable, pero sin caer en la hipocresía; lo mejor es que seás totalmente natural. Y finalmente, en boca cerrada no entran moscas, así que no compartás tus problemas de pareja. Lo que sucede entre ustedes no debe saberlo nadie más.

Ya estás armado para enfrentar el desafío familiar, sé paciente y tratá de seguir estos consejos. Con el tiempo, tu familia política te aceptará.