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El acto sexual es para muchos hombres un examen donde deben demostrar su masculinidad y potencia para hacerlo; no obstante, pueden fracasar en el intento. La sexualidad está llena de mitos, y este es uno de ellos. En este caso, sí que existe mayor presión social hacia el hombre para que demuestre su masculinidad, entendida esta únicamente como potencia sexual. Lógicamente, el mismo hombre reacciona de diferente forma ante diferentes mujeres, y lo mismo al revés. La sexualidad es complementaria.

En las nuevas generaciones este desequilibro sexual puede que esté cambiando; pero no nos engañemos, se mantiene el instinto antropológico de querer ser el mejor, el elegido, el que no hace falta sustituir. Este sería el aspecto cultural que condiciona al aspecto fisiológico. El sexo es una combinación de cerebro con cuerpo. El cerebro reacciona ante los estímulos y da órdenes al cuerpo, que los ejecutará siempre que su salud lo permita.

Por eso, hay debate sobre la conveniencia o no de que el hombre esté muy motivado, pues como regla general el instinto de competencia mejora el resultado, aunque en otros casos bloquea.