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La cardióloga del Hospital de La Paz de Madrid, Almudena Castro, quien ha sido la encargada de presentar el estudio, ha explicado que “el resultado del estudio permite desmitificar la relación que se ha establecido históricamente entre el consumo de café o té y el desarrollo de enfermedades cardiovasculares”.

Castro ha subrayado que “del estudio también se desprende que los consumidores de café son más consumidores de tabaco, mientras que los de té acostumbran a tener unos hábitos cardiovasculares más saludables”.

La investigación, que se ha presentado en el marco del “ESC Congress en Barcelona”, se ha basado en el seguimiento de 130,000 pacientes de entre 18 y 95 años durante tres años y medio.

Bebidas energéticas

En el marco del congreso también se ha presentado un estudio, elaborado por la Agencia Francesa de Seguridad Alimentaria, que alerta sobre el consumo de grandes cantidades de bebidas energéticas, fundamentalmente entre los más jóvenes.

El cardiólogo de la Policlínica Gipuzkoa de San Sebastián Eduardo Alegría ha subrayado que “hay que tener en cuenta que este tipo de bebidas no son inocuas, como se ha querido hacer creer, y muchos jóvenes están sustituyéndolas por el alcohol“.

Alegría ha destacado que “hay que tener mucha precaución con el consumo de este tipo de bebidas, que suelen ser muy endulcoradas y carbónicas y además tienen un alto contenido en sodio, por lo que contribuyen a la subida de la tensión arterial”, y ha recomendado hacer un consumo ‘restringido’.

Su consumo en grandes cantidades puede provocar taquicardias, temblores, ansiedad, palpitaciones o dolor de cabeza.

El estrés, fatalidad cardíaca

Los expertos también han destacado que la exposición a episodios de estrés agudo puede derivar en un incremento de la presión arterial y de la frecuencia cardiaca, causando un accidente cardiovascular.

Al respecto, y según un estudio presentado en el congreso, el huracán Sandy provocó un aumento del 23% del caso de infartos en las zonas más afectadas.

Asimismo, las consecuencias de la crisis económica también pueden ser una causa de estrés que desencadene infartos. En este sentido, en el congreso se ha presentado un estudio que compara los casos de infarto en los hospitales de Grecia antes de la crisis y posteriormente.