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El 70% de los cánceres de colon “se podrían evitar gracias a los programas de cribado poblacional y a la modificación de algunos hábitos de vida que se han instalado en la sociedad actual”, señala el doctor Gonzalo Guerra Flecha, fundador y especialista en aparato digestivo del Centro Médico Quirúrgico de Enfermedades Digestivas.

Desde dicho centro señalan una serie de pautas que ayudan a reducir las posibilidades de padecer este tipo de cáncer:

La realización de pruebas diagnósticas como la colonoscopia, la colonoscopia virtual y el test de sangre oculta en heces es fundamental para evitar la aparición del cáncer de colon.

La alimentación también está ligada a la prevención del cáncer de colon. Múltiples estudios han demostrado que el consumo de fibra (fruta y verdura) y alimentos ricos en calcio y vitamina D (lácteos, frutos secos, legumbres, pescado azul), actúan como protectores. Por otra parte, el consumo abusivo de carnes rojas y procesadas incrementa el riesgo de padecer esta enfermedad.

El tabaco y el alcohol hacen más fácil la aparición de pólipos en la mucosa del colon. Los pólipos son masas tumorales en principio benignas, pero que pueden malignizarse con el paso del tiempo si no se extirpan. Son el origen de la mayoría de los cánceres de colon.

Si está entre estos dos grupos, hágase una colonoscopia preventiva:

Tampoco hay que olvidarse de la actividad física, ya que previene la obesidad y la diabetes, enfermedades que han demostrado incrementar las posibilidades de padecer cáncer, aconseja el doctor Guerra.

Personas sanas mayores de 50 años: en torno al 90% de las personas con cáncer de colon tienen más de 50 años. La pauta más recomendable es hacerse esta prueba cada 4 años con el fin de eliminar posibles pólipos antes de que se puedan malignizar.

Personas con antecedentes familiares: si un familiar cercano ha padecido esta enfermedad aumentan las posibilidades de desarrollar un cáncer de colon. Esto no significa que se vaya a padecer la enfermedad necesariamente, ya que el 90% de los casos no tienen antecedente familiar, pero es una medida preventiva básica para evitar su aparición. En este caso, está indicada a partir de los 40 años, con una periodicidad de 4 años.