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De acuerdo con el sitio web Bekia, el punto G de un hombre es mucho más fácil de localizar que el de una mujer, ya que tiene una ubicación concreta.

El lugar que más placer da a un hombre se encuentra en el ano, concretamente a 5 centímetros hacia dentro.

Se trata de un pequeño bulto, algo que facilita su ubicación. Por ello, la mujer no puede usar como excusa que desconoce su existencia o ubicación para estimularlo. 

Miedos

Más que miedos, lo que tienen los hombres con respecto al punto G es vergüenza.

Hay muchos casos en los que, antes de pensar en el placer que puede suponerles estimular esa zona en el sexo, piensan que no es un lugar accesible.

En el mundo masculino, si un hombre es heterosexual, hay ciertas partes de su cuerpo que son inaccesibles. Esta opinión, aunque pueda tener apoyos por detrás, limita mucho el placer que puede sentir un hombre en el sexo. 

Placeres

El término sexo incluye en su definición la palabra placer, por lo tanto, no puede entenderse una cosa sin la otra.

Tanto para un hombre como una mujer, la imaginación en una relación sexual puede fluir de manera paralela a la necesidad de obtener placer de la otra persona.

No deben ponerse barreras, ya que se trata de un acto más de amor en el que hay la suficiente confianza para poder ir probando nuevas cosas que ayuden a evitar la rutina.

El sexo requiere de una apertura de mente total y no da pie a que haya limitaciones morales ni de ningún tipo.