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Rita Ora es una rara avis. Aún no está contaminada con las manías de diva: su sonrisa es franca y abierta, mira a los ojos, toca a la periodista. No se observa en ella nada de la languidez y la pretendida fragilidad de otras estrellas. No quiere pasar por una femme fatal. Es toda nervio y energía. Se ríe a carcajadas. Habla de prisa porque quiere contestar la mayor cantidad de preguntas posibles hasta que su férrea agente le ordena parar: tiempo consumido.

Contratos

Lo cierto es que su apariencia “étnicamente ambigua”, según palabras de la prensa británica, resulta atractiva a todos, y sirve para un roto y para un descosido. Rita parece haber sido bendecida con el don de la ubicuidad. En los últimos tres meses se la ha podido ver en las portadas de las ediciones británicas de Elle, GQ y Vogue. Ha conseguido un personaje en la versión cinematográfica de 50 sombras de Grey. Tiene contratos potentes con Adidas y Rimmel, ha desfilado para Moschino y ha colaborado con Prince en su último disco. Todo en tres años.

Su más reciente contrato fue para Bankable Production, la productora de Tyra Banks que realiza la serie America's Next Top Model y donde Rita funge como jurado implacable.

La suerte

Su golpe de suerte llegó a los 18 años, cuando Jay-Z la reclutó. Ella hacía prácticas en una tienda el día que la llamó Jay Brown para convocarla a una reunión en Nueva York. “Le dije que necesitaba ahorrar para hacer el viaje, la tienda no pagaba mucho a los becarios. Pero del otro lado del océano se escuchó una carcajada. “Pensaría que bromeaba o me hacía la graciosa”, dice Rita.

Cuando Rita se mudó a Nueva York a petición de sus nuevos jefes, era una niña de 18 años que echaba de menos a sus padres. Jay-Z le alquiló un apartamento en Brooklyn y solía invitarla a cenar con su familia para aliviar su nostalgia de Londres. Fue así como Beyoncé se convirtió casi en una hermana mayor para ella, que siempre se ha llevado bien con las mujeres. 

No hay mejor escuela que los dominios de Jay-Z para una aprendiz de estrella del pop. Tampoco podría haber una alumna mejor que Rita. A la vista están los resultados: su disco Ora colocó tres singles en el número uno de Reino Unido, y en la primavera de 2014, cuando tiene lugar esta entrevista, el single I will never let you down ya es un éxito consolidado después de dos semanas en el número uno de las listas británicas. Ha dicho que aspira a conseguir la ética de trabajo de Madonna. Casi nada. “La gente se equivoca, muchos creen que tengo ascendencia latina”, explica Rita, nacida en Prístina, en 1990, de padres albano-kosovares que se refugiaron en Londres antes de que empezara la guerra en Yugoslavia.

Seguridad

Su madre, psiquiatra, hizo de ella una niña segura: “Nunca hagas el papel de víctima”, le aconsejaba entonces y ahora. “Es una mujer fuerte y su enseñanza fundamental es que pase lo que pase, hay que mirar adelante, ser fuerte y continuar”, asegura Rita. A los 11 años quedó claro que la niña tenía un talento especial. Entonces su padre decidió que si se convertía en una estrella sus fans tendrían que saber pronunciar su nombre, y cambió su apellido Sahatciu (relojero) por algo de similar significado y fácil pronunciación: Ora.