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Los teléfonos móviles son aparatos que funcionan con baterías que debemos cargar constantemente. No obstante, este no es un factor que condicione nuestra fertilidad, pero sí las ondas electromagnéticas que envía y recibe constantemente cuando está en funcionamiento. 

Estas ondas electromagnéticas tienen un efecto similar al de los rayos X cuando se encuentran cerca de los órganos reproductores, tanto masculinos como femeninos.

Cuando vamos a hacernos una radiografía, normalmente nos cubren los órganos reproductores para que los rayos X no puedan dejarnos estériles por la radiación.   Aunque la envergadura de la onda electromagnética del teléfono móvil es mucho menor que la de los rayos X, si exponemos nuestros órganos sexuales durante muchas horas a sus radiaciones, estas podrían llegar a causar daños a largo plazo. De momento, los estudios realizados no demuestran que ninguno de los sujetos haya padecido una esterilidad para siempre debido a los teléfonos móviles, pero sí se han encontrado espermatozoides más lentos, los cuales tienen mucha más dificultad a la hora de fecundar un óvulo. 

Con esto se llega a la conclusión de que los varones que guardan sus aparatos telefónicos en las bolsas de su pantalón o el cinturón tienen una baja cantidad de espermatozoides. Por otro lado, estos no son los únicos productos que pueden dañar a los gemelos, el calor emitido por las computadoras portátiles al mantenerlas sobre el regazo también causa la disminución de las células reproductivas.

Asimismo, en varios estudios de hace más de 5 años se ha demostrado que los varones que llevan el teléfono celular en el bolsillo tienen un recuento de espermatozoides móviles y formas normales menor que aquellos que  lo llevan en la cintura o de aquellos que no usan celular; estos datos coinciden con estudios que se han realizado en animales.