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La doctora Carolyn Brown, nutrióloga y coach de nutrición en Nueva York, indica que la piel de frutas y verduras está llena de cosas buenas, como antioxidantes, vitaminas y fibras.

Según una revisión, publicada en Advances in Nutrition, cuando las pelas, estás tirando nutrientes esenciales que combaten enfermedades y mantienen a tu cuerpo funcionando de manera adecuada.

Por ejemplo, más o menos una tercera parte de los nutrientes en las manzanas (como la vitamina A, vitamina C y el potasio) se encuentra en la cáscara. Lo mismo ocurre con las papas: su cáscara contiene la mitad de la fibra (un carbohidrato esencial que te ayuda a sentirte satisfecho) y mucho del calcio y del hierro del tubérculo, indica Brown. Las cáscaras y cortezas regularmente contienen más o menos la mitad del contenido total de fibra de las frutas, añade. Además, dejarles la cáscara puede darle a tus alimentos un sabor y textura distintos y acortar los tiempos de preparación totales.

“Recomiendo comer con cáscara manzanas, peras, pepinos, zanahorias, duraznos, berenjenas, patatas y ciruelas”, sugiere Brown.

Y no permitas que las cáscaras de los cítricos se desperdicien: guarda la corteza de las naranjas y utilízala como zumo para darle un sabor extra al pollo y pescado, señala Brown.

Aclaremos algo, no te estamos diciendo que vayas y le des mordidas a una piña. Utiliza tu criterio: si la fruta o verdura tiene un duro exterior, te irá mejor pelándola, asegura Brown. Y si no soportas el sabor o la textura de la cáscara de papa, es preferible que comas los vegetales pelados a que no los comas, concluye Brown.