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La “yoga con cabras”, el último grito de la moda en Estados Unidos: jóvenes y viejos hacen fila para participar de estas populares clases que dejan a los participantes no solo diciendo “namaste” sino riendo a carcajadas. Parece más el patio de una escuela. La nueva modalidad se realiza en granjas a lo largo del país con cabras enanas nigerianas -pequeños chivos de África occidental-, que se pasean entre los practicantes de yoga mientras ejecutan su rutina.

“Exhalen”, “contraigan el abdomen contra la columna”, “cuidado con la postura”... Las instrucciones de Meridith Lana se mezclan con el balido de los animalitos, que saltan sobre las espaldas de los alumnos, mastican sus cabellos y barbas y lamen sus caras. Danette McReynolds, cuya familia es dueña de las cabras, explica que decidió aceptar la propuesta de hacer allí las clases para recaudar dinero para su hija de 16 años y una amiga, que tienen planeado llevar a los animales a un show en Wisconsin este verano boreal.

“No sabíamos cómo nos iba a ir, pero se ha disparado, estamos con todas los lugares llenos”, dice. “A la gente le encanta, acurrucan a las cabras y se relajan”. Lana asegura que interactuar con estos animales es una experiencia similar a jugar con una mascota, lo que está demostrado en estudios clínicos que alivia el estrés y hace a la gente sentirse mejor.