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Dolor de cabeza y náuseas son las respuestas corporales más comunes a beber en exceso. Además otras veces, puede que apenas despiertes te sientas realmente hambriento.

No es tu imaginación ni un delirio. El hambre mañanero a causa de la ingesta de alcohol tiene una explicación científica bastante simple. “El metabolismo del alcohol puede alterar el equilibrio del azúcar en la sangre por el agotamiento del almacenamiento de glucógeno o carbohidratos”, comentó a Men’s Health el gastroenterólogo Nitin Kumar. El glucógeno es la fuente preferida de energía de tu cuerpo. Así que después de haber consumido la mayor parte de tus reservas disponibles para metabolizar todo lo que bebes, necesitas más. Como resultado, comienzas a sentir hambre.

¿Cómo puede mantener bajo control ese hambre alimentado con alcohol? Obviamente, beber menos es una buena base para comenzar. Cuanto menor sea el consumo de alcohol, menor será la probabilidad de que acabes con el hambre inducido por el azúcar en la sangre.

Beber agua y bebidas no alcohólicas también puede ayudar. Asimismo, trata de comer alimentos con algunas proteínas y grasas saludables, que ayudarán a equilibrar el azúcar en la sangre y promoverán una mayor sensación.