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La hiperhidrosis es un aumento importante de la sudoración que se suele dar con más frecuencia en las axilas y en las palmas de las manos. También se puede producir en los pies, aunque con menos frecuencia y con menor repercusión social. En un 90% de los casos de hiperhidrosis no se conoce la causa (se denomina hiperhidrosis primaria) y es la más frecuente. En el resto de los casos, la hiperhidrosis procede de una causa conocida, entre las que se encuentran algunos tumores cerebrales. 

Esta patología posee un componente sicológico importante. Por ejemplo, cuando nos enfrentamos a una reunión importante o entrevista de trabajo, y sabemos que la sudoración excesiva nos va a provocar un problema social, nuestra ansiedad se dispara y esta, a su vez, aumenta la sudoración. Un círculo vicioso que puede complicar nuestras relaciones sociales y afectar nuestra calidad de vida.

En la actualidad no se conoce la causa de la hiperhidrosis primaria pero sí sabemos cuál es el mecanismo de acción de esta enfermedad, una sobreactivación del sistema nervioso simpático. Este sistema es el que se encarga de preparar al cuerpo para la acción y la producción de la energía que necesita. Para ello libera dos hormonas, adrenalina y noradrenalina, que desencadenan la respuesta completa: se experimentan todos los síntomas que componen la respuesta de ansiedad (lucha y huida).

¿Tiene solución?

Existen diferentes tratamientos disponibles según la gravedad de los síntomas. En casos leves se ofrece al paciente sales de aluminio que pueden tener diferentes presentaciones (polvos, toallitas, espráis). En casos más graves también se pueden realizar inyecciones de toxina botulínica (bótox) en las zonas afectadas. Si la inyección se produce en las palmas de las manos (zona con gran sensibilidad) es necesario realizar la intervención con anestesia. En las axilas la inyección de bótox no requiere anestesia. El bótox es un tratamiento temporal con una duración máxima de seis meses.

También existen tratamientos farmacológicos, el más habitual se basa en los medicamentos anticolinérgicos, que solo se utilizan en casos seleccionados porque en ocasiones puede tener efectos secundarios como la midriasis en los pacientes (aumento del diámetro de la pupila) lo que puede llegar a ser molesto. También se usa el glicopirrolato, que es un compuesto tópico que se puede formular en crema evitando la sudoración. El problema de este tratamiento es su alto precio.

Finalmente, existe un tratamiento quirúrgico que se denomina simpatectomía. Esta cirugía es realizada habitualmente por cirujanos torácicos y consiste en la destrucción de los nervios del sistema nervioso simpático cerca de la columna.

Según, si vamos a realizar el tratamiento en las manos o en las axilas, lo haremos a una altura u otra de la columna. La operación dura entre 30 y 45 minutos y se puede recibir el alta a las 24 horas. Esta cirugía obtiene buenos resultados en el 75% de los casos, aunque en algunas ocasiones se produce una hiperhidrosis compensatoria que provoca que se sude más en frente, pecho y abdomen y se reduzca en axilas o manos.