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Se cree que la afección conocida como codo de tenista es un mal que aqueja solo a los deportistas, sin embargo, cualquier persona cuyos trabajos o aficiones impliquen movimientos repetitivos de los músculos de sus brazos, puede resultar perjudicada. Generalmente, los hombres son quienes se ven más afectados, debido a que la mayoría desempeñan trabajos de fuerza. En este artículo, el doctor Rolando Fletes López, especialista en ortopedia y traumatología de la Clínica de Endocrinología y Metabolismo, nos explica acerca de esta afección. 

¿Qué es el codo de tenista? 

Conocida también como epicondilitis lateral, es una afección dolorosa de los tendones que se unen al hueso en la parte externa (lateral) del codo. Estos músculos principalmente son los responsables de realizar la extensión de la muñeca y la mano. Se causa un proceso inflamatorio local que genera mucho dolor y que puede ocasionar limitación en la realización de actividades normales, tales como sujetar peso o asir objetos con la mano.

¿Cuál es la principal causa de esta enfermedad?

Generalmente se asocia a uso excesivo y repetitivo de los músculos que realizan la extensión de la muñeca y mano, asociados a la aplicación de tensión en estos músculos. En otras ocasiones se puede deber a traumas en esa zona, lo que daría origen al problema.

¿Existen algunos trabajos profesionales que pueden inducir a sufrirlo? 

A como su epónimo lo indica, ocurre comúnmente en las personas que practican el tenis. Sin embargo, se puede presentar en algunas ocupaciones que involucren actividades repetitivas de extensión de la muñeca y mano, tales como: carniceros, plomeros, carpinteros, pintores, mecánicos, cocineros o personas que laboran realizando tejidos a mano. Por actividades laborales más relacionadas al sexo masculino, sobre todo por trabajos de fuerza, sí es más frecuente. 

¿Qué síntomas provoca?

El más limitante de los síntomas es el dolor, localizado en la parte externa del codo, sobre un relieve óseo del codo, conocido como epicóndilo (de ahí epicondilitis). Se puede asociar a alteraciones de la sensibilidad local en este punto, volviéndose sensible hasta con solo tocarlo, y se puede presentar sensación de ardor. Este dolor al realizar actividades se puede extender por el antebrazo hasta la mano, y puede disminuir la fuerza para sujetar objetos. 

Esta condición es una limitante para poder realizar una rutina adecuada en el gimnasio, incluso hasta para el trote, ya que no se podrán realizar los movimientos naturales del mismo con el antebrazo.

¿Cómo se debe tratar el codo de tenista?

Primero, se debe modificar la actividad física, evitando la actividad agravante. No se recomienda reposo total, porque el codo al igual que otras articulares es sensible a la rigidez articular y el reposo absoluto aumenta las probabilidades de que esto ocurra. El tratamiento se inicia con medidas conservadoras. Esto implica analgésicos orales y tópicos

Se puede hacer uso de fisioterapia y la utilización de órtesis (vendajes o fajas diseñadas para el codo). El uso de corticoide infiltrado mejora los síntomas, sin embargo, no se recomienda su uso rutinario, ya que puede causar complicaciones, como rupturas musculares o tendinosas o efectos sistémicos colaterales. Por lo cual su uso se limita a una o dos veces al año. 

Existen otras medidas de manejo como la proloterapia y las ondas de choque. 

La cirugía es la última opción en estos casos, cuando no se ha tenido mejoría con las otras formas de tratamiento.

¿Esta condición suele aparecer a alguna edad en específico?

Se presenta frecuentemente entre la tercera y quinta década de vida, pero por situaciones laborales puede manifestarse en otras edades. 

¿Qué puede ocurrir en el peor de los casos si no se atiende la persona a tiempo?

Se pueden producir cambios importantes en la calidad del tendón y del hueso, incluso se pueden producir rupturas tendinosas, que generaran dolor más difícil de manejar, y pueden en casos severos requerir de cirugía para controlar los síntomas.