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“El cáncer es la principal causa de muerte en todo el mundo”, asegura la Organización Mundial de la Salud (OMS) y, según esta entidad, el colorrectal ocupa el tercer puesto por número de defunciones, tras el cáncer pulmonar y el hepático.

 En Estados Unidos, “excluyendo a los cánceres de piel, el cáncer colorrectal es el tercer cáncer que se diagnostica con mayor frecuencia tanto en los hombres como en las mujeres”, según datos de la Sociedad Americana Contra el Cáncer.

“En Europa, el cáncer de colon es ya el tumor maligno más frecuente cuando se cuentan ambos sexos conjuntamente, con más de 400,000 personas afectadas anualmente. Solo en España se diagnostican unos 25,000 nuevos casos cada año, aproximadamente entre 30 y 40 por cada 100,000 habitantes”, señala la Alianza para la Prevención del Cáncer de Colon, una agrupación integrada por 14 entidades entre sociedades científicas, asociaciones de pacientes y organizaciones no gubernamentales.

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Los especialistas de la Alianza para la Prevención del Cáncer de Colon explican que el colon es el último tramo del tubo digestivo. “En su primer tramo (colon ascendente y transverso), su función es absorber agua y electrolitos, mientras que su segunda mitad (colon descendente y recto) se encarga de almacenar las materias fecales hasta su expulsión por el ano”, detallan.

 Asimismo, aclaran que el colon está formado por varias capas de tejido llamado mucosa. “En las glándulas que producen esa mucosa es donde, en ocasiones, por diversas circunstancias, pueden aparecer pólipos o abultamientos. Estos pólipos inicialmente son benignos, tardan entre 10 y 15 años en crecer y solo entre el 5% y el 10% se malignizan. No obstante, es conveniente detectar cuanto antes y extirpar todo tipo de pólipo para evitar su riesgo potencial de convertirse en un cáncer”, aseguran.

Pruebas, la clave

De igual modo, la Sociedad Americana Contra el Cáncer indica que la mayoría de los pólipos se puede descubrir con pruebas de detección de forma periódica y se pueden extirpar antes de que tengan la oportunidad de convertirse en cáncer. Las pruebas de detección también pueden encontrar  este tipo de afección en sus etapas iniciales, cuando es altamente curable.

Esta entidad recomienda que las pruebas de detección se inicien a los 50 años para quienes, a priori, no tienen un riesgo alto de cáncer colorrectal. En cambio, para las personas con mayor riesgo, como aquellas con antecedentes familiares, sería conveniente comenzar a someterse a pruebas de detección a una edad más temprana.

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 La Alianza para la Prevención del Cáncer de Colon subraya que el 90% de los casos de cáncer colorrectal se presenta en personas mayores de 50 años. El diagnóstico precoz, entre las mujeres y los hombres de 50 a 69 años sin antecedentes personales o familiares de este tipo de tumor, se efectúa recogiendo una pequeña muestra de heces que, posteriormente, se analizará para saber si hay sangre no visible a simple vista.

“Obtener un resultado negativo en la prueba indica que es muy poco probable que tenga cáncer de colon, y habrá que repetir la prueba cada dos años. En cambio, si el resultado es positivo es imprescindible evaluar la superficie interna del colon, habitualmente mediante una colonoscopia, la cual se realiza con sedación y cuyo riesgo de complicaciones es muy bajo”, apunta.

 La doctora Isabel Rodríguez, coordinadora de la Alianza para la Prevención del Cáncer de Colon, asegura que la implementación de programas poblacionales de cribado “ahorra recursos al sistema sanitario, pues evita que aproximadamente uno de cada 20 hombres y una de cada 30 mujeres sufran un cáncer colorrectal antes de los 75 años”.

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Esta organización manifiesta también que existe un gran desconocimiento sobre esta enfermedad y sus medidas de prevención. 

“El desconocimiento es, en sí mismo, un factor de riesgo, ya que hace que las personas no sean conscientes de las posibilidades que tienen de evitar una enfermedad grave. Es importante trabajar para que toda la población conozca cómo se puede evitar o detectar el cáncer de colon de forma temprana, y asuma la importancia de participar en los programas de cribado”, apunta.

 Además, afirma, que parte de los casos de cáncer colorrectal “podrían evitarse si se actuara sobre los factores de riesgo vinculados al estilo de vida”. 

En este sentido, precisa que no fumar ni consumir mucho alcohol, practicar actividad física de manera regular y tener una alimentación equilibrada, rica en frutas y verduras, y baja en carnes rojas y alimentos procesados, “puede hacer disminuir el riesgo de presentar esta enfermedad”.