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“No aguanto nada”, “no le doy tiempo a disfrutar”, “ya no tengo ni ganas, para que se repita lo mismo…”. Estos y otros similares son los miedos que atrapan hasta casi aproximadamente el 30% de los hombres que padece eyaculación precoz; una disfunción sexual que afecta tanto a adultos como a jóvenes, produciendo un gran impacto en quien la sufre, y que además suelen ocultar.

Se trata por tanto de una eyaculación corta y descontrolada. En casos extremos, puede llegar a darse incluso antes de la penetración, imposibilitando así completar una relación sexual ya iniciada.

En el adulto, pese a que nunca la haya experimentado, la eyaculación precoz puede aparecer entre los 40 o 50 años y su causa puede deberse a trastornos prostáticos. Existen dos tipos de tratamientos: sicológicos y farmacológicos.