•   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • Edición Impresa

Los sentidos son parte esencial del ser humano, porque nos permiten establecer una relación directa con el entorno que nos rodea. Desde que venimos al mundo, las caricias de nuestra madre y de nuestros seres amados las percibimos por el tacto, los ruidos que interrumpen nuestro sueño nos llegan por el oído, cuando ya tenemos unos meses empezamos a seguir objetos con la vista, y así sucesivamente vamos desarrollando las capacidades que nos ofrecen cada uno de ellos. 

Sin dudas, los sentidos se adaptan a las diferentes etapas de nuestra vida y por ello, cuando llegamoss al momento en el que nuestra sexualidad empieza a estar activa, nos auxiliamos de cada uno para poder disfrutar al máximo y llegar al clímax.

En la intimidad, los seres humanos no podemos lograr el disfrute sin poner en práctica los sentidos, porque ellos son los que responden a los diferentes estímulos.

“Las atracciones sexuales son la respuesta positiva o empática a un estímulo que emite alguien a quien registramos de manera sensorial, solo que en este caso concreto, los sentidos envían al cerebro una señal aprobatoria, que este transmite al cuerpo, que nota sensaciones gratas y comienzan a emitir signos de excitación erótica”, señala la sexóloga Alicia Galloti, en su obra Kamasutra para Dummies. 

Asimismo, comparte que “para el atractivo sexual son fundamentales la vista y el tacto, porque estos sentidos pueden dirigirse a voluntad hacia un  objetivo concreto, mientras que el oído, el olfato y el gusto son receptores, en muchos casos involuntarios o positivos, sin embargo, la llave del máximo goce y de la mayor riqueza erótica está en que todos se impliquen al mismo tiempo en la experiencia sexual”.

El deseo entra por los ojos

Aunque algunos juegos íntimos implican vendarse los ojos, la verdad es que la vista es el mayor protagonista en la transmisión de sensaciones que inspiran deseo y excitación sexual, ¿o acaso no inspira pasar una y otra vez los ojos por el cuerpo del ser amado? 

“La mujer y el hombre que leen una historia erótica se recrean observando las explícitas etapas del kamasutra o ven una película calificada como x no pueden evitar, en el caso masculino, que se produzca una erección, al igual que ella no puede impedir que su vulva se humedezca. Hay series de códigos éticos que resultan atractivos para casi la totalidad de las personas y que están íntimamente asociados al sexo en el imaginario colectivo, tales como: boca grande de labios voluptuosos, pechos altos, glúteos firmes, torso esculpido y otros que son sinónimos de generosas sensualidades”, comparte Gallotti.

También son reclamos importantes ciertos gestos que a veces son  naturales y otros deliberados y destinados a atraer, tales como: la lengua o un dedo acariciando los labios, un cruce de piernas que muestra algo, una mirada masculina que invita y promete el placer que el hombre puede brindar.

“Pero la reacción imparable, primitiva y de enorme potencial sexual es la que se produce cuando la vista está dirigida al cuerpo de la pareja, que se recorre primero cuando aún está cubierto por la ropa y crece el deseo de verlo desnudo, y a la vez que lo está, los ojos necesitan conocer detalle a detalle hasta el rincón más íntimo, más oculto, el que la propia anatomía intenta hurtar a la vista, excitando aún más si cabe”, acentúa la sexóloga.

Las bondades del tacto

Las caricias las disfrutamos gracias al tacto, el cual hace que el órgano más grande que tenemos, la piel, reaccione a los estímulos.

“La piel percibe la más mínima incidencia extrema, desde la temperatura ambiental hasta cualquier tipo de contacto con otra piel, con objetos, con materias liquidas o sólidas. Indudablemente, el grado de sensibilidad no es el mismo en todas las zonas: dependiendo del área donde recibas un impacto o estímulo, leve o intenso, tendrás una sensación más vívida o menos clara y del mismo modo, tu registro táctil no es el mismo durante una vivencia cotidiana o rutinaria que mientras disfrutas de una experiencia erótica”, señala la experta.

Sabores y olores

Es de sobra conocido el hecho de que una persona que huele bien resulta más atractiva sexualmente que una cuyo aroma sea desagradable, de ahí la importancia de cuidar tu higiene, usar fragancias adecuadas a la hora de tu encuentro íntimo y no podés descartar el hecho de aromatizar el lugar donde sostendrás relaciones, para deleite de tu pareja.

Cada cuerpo tiene un sabor diferente, los besos y la piel de cada mujer son únicos, así que la boca también percibe y da placer. No podés olvidar que podés recurrir a comprar ropa interior comestible o usar algunos alimentos en zonas erógenas para que tu pareja los quite con la boca.

Y si de escuchar se trata, para muchas personas los gemidos de la pareja son un plus de excitación, aunque también podemos auxiliarnos de la música para crear el escenario perfecto para el romance.

Aprovechá las funciones de cada sentido al máximo para obtener placer sexual.