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Nada mejor para sentirse saludable y lleno de energía que una buena sesión de ejercicio. No importa si optás por un entrenamiento con pesas en el gimnasio, un circuito de bicicleta o jogging o una rutina de natación. La verdad es que el ejercicio físico aumenta la sensación de bienestar, mejora nuestro estado de ánimo y nos permite quemar las calorías que nos sobran. 

Sin embargo, el ejercicio físico también nos hace sudar en abundancia y ese sudor luego se acumula en la ropa, propiciando el crecimiento de bacterias; lo que además de producir mal olor, podría tener serias consecuencias en nuestra salud. 

Una investigación efectuada por el Centro de Investigación en alimentación y Desarrollo (CIAD), en México, determinó que en cada carga de ropa sucia que se deposita en la lavadora se encuentran aproximadamente 30 gramos de heces fecales. Estos, a su vez, pueden contener bacterias como salmonella, E. coli, parásitos como giardia, rotavirus y Hepatitis A, que son causantes de infecciones diarreicas.

Según el estudio, dichas heces se acumulan cuando, por ejemplo, la ropa entra en contacto con la tierra, durante un partido de fútbol. Algo similar sucede con la ropa íntima, tras usarla un día completo.

Lo más sorprendente es que estas bacterias pueden detectarse incluso en ropa nueva y esto se debe a que las bacterias se acumulan en la tela desde el proceso de fabricación, traslado e incluso en la tienda, ya que son varias las personas que pueden tocar o probarse cada prenda.

Puede contaminar el resto de la ropa

Aunque luego del ejercicio lo normal es darse un baño; tome en cuenta que la mayoría de personas guarda sus prendas sudadas dentro de un bolso hasta el final del día que llega a casa, lo que lo convierte en un hábitat para el crecimiento de bacterias. La situación empeora si luego deposita esas prendas en el cesto de la ropa sucia, ya que provocaría que se contamine el resto de la ropa de su familia.

La mayoría de las prendas deportivas están fabricadas con telas con tecnología avanzada que permite que se sequen más rápido, pero que muchas veces requieren mayores cuidados que la ropa de algodón. Y aunque esta no presente mal olor, no es garantía de que estén completamente limpias; por lo que la principal recomendación es lavarlas inmediatamente después de su uso, separada del resto de la ropa de la casa y secarla directamente al sol.

Evite problemasen la piel

Cuando las personas no lavan adecuadamente su ropa o no lo hacen regularmente, se exponen no solo a los malos olores que se impregnan en la zona íntima y en las axilas. También podrían desarrollar infecciones y agravar problemas preexistentes en la piel como dermatitis o piel reseca.