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Infinidad de ideas, un gran abanico de color y patrones para todos los gustos orquestan prendas comerciales con el vestido como protagonista indiscutible de la jornada.

El vestido, declinado en todas sus versiones, sobresale entre todas las tendencias. Largo, corto, ajustado, de capa, vaporoso, lánguido o con cortes circulares o transversales, esta prenda femenina aparece con poder en todos los desfiles.

El blanco, los tonos claros y las líneas depuradas pero con adornos de bordados y encajes son comunes en los popes de la moda y en creadores noveles.

En la pasarela londinense, Christopher Bailey para Burberry Prorsum, apuesta por un cambio de siluetas y elige vestidos fluidos que combina con una versionada cazadora vaquera.

Más transgresor se muestra Tom Ford con propuestas y patrones de los setenta, que recrean el estilo “glam”, repletas de brillo en clave ultrasexy.

SEXY Y SOFISTICADA

Minimalista y sexy, Narciso Rodríguez desnudó sus estructuras y consiguió impresionar sin recurrir en ningún momento al vestido de gala. Un blanco y un negro le bastan al diseñador cubano para encontrar una infinidad de combinaciones. Todo limpio y lineal y, esta vez, estructuralmente más sencillo.

El neopreno se mezcla con la seda, con el crepé. Las faldas frescas y elegantísimas parecen ser la consecuencia natural de un traje de baño con cruzado clásico en la espalda. Y los escotes amplios son la antítesis de la vulgaridad.

Oscar de la Renta, por su parte, mostró lujosa pedrería. El desfile empezó con tejidos transparentes llenos de brocados florales explorando todo tipo de cortes, aunque con un estilo predominante de los años cincuenta.

La alegría primaveral fue evolucionando hacia la sofisticación del chantilly y el encaje, la dualidad negro-blanco y la llegada de los flecos y el dorado. Resumiendo, el corto por el largo, la mañana por la tarde.

Sus raíces españolas quedaron más que explicitadas en un suntuoso vestido que recreaba la capa torera, mientras que se permitió el lujo de cerrar la pasarela con un modelo prácticamente informal, de estampado vegetal verde sobre fondo blanco.

COLOR Y SOFISTICACIÓN

Colorista, luminosa y sofisticada es la nueva colección de Álvaro Castejón y Arnaud Maillard, dúo creativo que da vida a Alvarno, firma que iluminó la pasarela madrileña y recuperó la denostada hombrera de la década de los 80 para implantar, en menos de siete minutos, moda en estado puro.

“Hay que arriesgar con el color, el color es vida”, dice el diseñador Arnaud Maillard, que junto a Álvaro Castejón, deciden que la mujer se vista con tonos naranjas, azules y fresas la próxima temporada primavera-verano 2015. El arte abstracto, la geometría en los patrones y la explosión de color son los códigos de su nueva colección, construida a base de formas estructuradas, inteligentes drapeados, precisos cortes y traviesas asimetrías que sobre encaje “dan este toque sexy que tanto busca la mujer; a la gente le gusta ir enseñando el cuerpo”, explica Maillard.

 

2015 Será el año de tonos naranjas, azules o fresas en el vestuario.

 

 

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