•  |
  •  |

Uno es suficiente: el pendiente aparece desgajado de su hermano gemelo como uno de los “must” de la temporada.

El más soso de los “looks” puede transformarse con las joyas acertadas. Esta temporada, la tendencia pone el acento en el rostro, con pendientes tamaño XXL inspirados en un universo de fantasía con cuentas de cristal, plumas o metal, pero siempre en singular.

Un poco de historia

La moda de llevar un único arete está asociada históricamente a la imagen del pirata, que solía llevar un aro dorado, pero no como adorno, sino como amuleto contra naufragios y como símbolo de los peligrosos viajes superados.

Hoy en día, el pendiente sube a la pasarela desgajado de su pareja con el mismo ADN canalla, en las propuestas de firmas como Givenchy, que se adentra en el reino animal con pendientes en forma de cuerno; Louis Vuitton, que retoma el imaginario de los bucaneros con un aro del que cuelgan formas geométricas, o Celine, que propone un “collage” de elementos sin orden ni concierto.

Y es que los pendientes son uno de los elementos de joyería “que más fantasía han acumulado a lo largo de su historia”, explica a Efe Estilo, la conservadora de la colección de joyas del Museo del Traje, María Antonia Herradón, que liga su evolución a “las modas de los peinados y los escotes”.

“Esta joya -explica- es un elemento que se ha utilizado a lo largo del tiempo para llamar la atención y mostrar la riqueza que uno tiene, aunque indica muchas cosas más. No deja de ser un modo de llamar la atención, significarse y decir, ‘¡Aquí estoy yo!’”.

La tendencia marca además una talla XXL: se alarga hasta el infinito, supera su largo habitual y toca el hombro, destacando por encima del resto de accesorios, aunque en ocasiones también acortan su largo y aparecen como un “earcuff”, un nuevo modelo de pendiente, que ocupa parte o la totalidad del cartílago.