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A diferencia de los productos ecológicos de alimentación, la cosmética ecológica también busca entre los consumidores asegura Victoria Sánchez, cosmetóloga y creadora de la línea Saper.

La especialista cuenta que la cosmética ecológica nace orientada a todos los públicos e indica que quien se acerca a este tipo de productos lo hace, por primera vez, para paliar un problema de salud, “erupciones, eczemas de piel o síndromes de sensibilidad químicas”.

No obstante, advierte que, para aquellos que ya mantienen una alimentación ecológica, el paso para cambiar a la cosmética también ecológica es más habitual.

Consumidor concienciado

Sánchez explica que los consumidores de biocultura son un “público más concienciado” y, añade, el hecho de perder la confianza en la industria tradicional de la belleza es lo que lleva a otros usuarios a “dar el salto” a la cosmética ecológica, como vía hacia una cosmética “segura”: “La encuentran, la valoran y se quedan”.

Dentro de la cosmética ecológica se pueden encontrar champús, geles, cremas corporales o desodorantes, pero también la cosmética decorativa tiene su espacio: maquillajes, barras de labios o laca de uñas forman parte de su oferta.

Este tipo de cosmética debe certificar que el 90 por ciento de ingredientes son ecológicos y no incorporan los residuos fitosanitarios que se utilizan en la agricultura convencional.

Claves

La elección de este tipo de fórmulas está en nuestras manos, por ello descubrimos las 10 claves para seleccionar la mejor opción, tal y como aconseja Victoria Sánchez:

 

1 Hay dos tipos de cosmética, tradicional y ecológica, un conocimiento imprescindible para buscar una alternativa.

 

2 Hay que desconfiar de lo que pone en la etiqueta. “La etiqueta de 100 % natural no implica que el producto sea ecológico. Son frases fáciles que confunden al consumidor”, dice.

La legislación en cosmética no está regulada, y cualquier empresa puede utilizar esa terminología sin serlo: “Queda mucho por llegar a la legislación en alimentación”.

 

3 Buscar un sello BioVidaSana, Organic Association o BDIH es el mejor indicio para saber que podemos elegir ese producto.

 

4 Es imprescindible comprobar la lista de ingredientes. “Si la etiqueta promete una alta concentración de orquídea, y esta va en última posición, por ejemplo, es que no contiene todas sus propiedades”, indica Sánchez.

 

5 Podemos identificar de manera muy sencilla los grupos de ingredientes prohibidos en cosmética econatural.

 

Así, por ejemplo, el aluminio (aparecen en los desodorantes); los parabenes, hay siete autorizados, pero cinco de ellos estarán prohibidos a partir del 2016; todos los disruptores endocrinos alteran el sistema endocrino; también están prohibidas las parafinas y los petrolatum.

 

6 En cosmética ecológica hay que buscar un asterisco que indica que sus componentes provienen de la producción ecológica.

 

7 Si no lleva asteriscos, podemos estar ante un producto natural, pero no ecológico.

 

8 La etiqueta debe indicar el porcentaje de los ingredientes ecológicos que contiene.

 

9 Está prohibido testar los productos ecológicos en animales, tanto lo que se refiere a las materias primas como al producto final.

 

10 Las personas con problemas de piel son las primeras que deberían acercarse a la cosmética natural, ya que está libre de hormonas y elementos transgénicos que pueden agravar ese problema.

 

tiene problemas de piel, debes usar cosmética ecológica.

No confundas el maquillaje 100% natural con productos ecológicos.