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Algunas clínicas de estética corporal ofrecen el tratamiento de masajes reductivos para ayudar al cuerpo a liberarse de los tejidos adiposos o celulitis que se localizan en zonas como el abdomen, los muslos o los brazos.

En esta ocasión hemos consultado a la licenciada en Fisioterapia Jennifer Yanin Oval, de Unidad Dermoestética Láser y Spa, para que nos explique en qué consisten.

El masaje reductivo utiliza técnicas manuales para despegar la grasa que se encuentra atorada en ciertas zonas del cuerpo y que cuesta eliminar únicamente con el gimnasio.

Usualmente se aconsejan de seis a ocho sesiones para que los resultados sean visibles, también se le advierte a los pacientes que en las zonas con mayor cantidad de grasa la intensidad de los masajes es mayor y puede doler, incluso dejar moretones; por ello, el fisioterapeuta adapta las técnicas de acuerdo con la tolerancia del dolor del paciente.

Para la realización de los masajes se pueden utilizar aceites o cremas que tienden a beneficiar a que se estimule con mayor rapidez la circulación en el cuerpo, pueden ser cremas reductoras o térmicas, de naranja o de algas.

Entre las técnicas que se utilizan se encuentran las de presión, pellizcamiento, palmoteo, amasamiento… “La persona en muchas ocasiones va sintiendo dolor, y cómo va despejando y suavizando el área”, explica la fisioterapeuta. Las técnicas van ejerciendo presión para desbaratar la adiposidad.

La aplicación de los masajes reductivos puede realizarse de cuerpo completo o dividirse en áreas específicas. Una sesión de cuerpo completo puede dilatar entre 45 minutos o 1 hora, si solo se trata de un área específica, de 20 a 30 minutos. Sobre todo, el tiempo que dilata una sesión va en dependencia de cuánto pueda tolerar la persona que recibe el tratamiento.

Las sesiones pueden realizarse en intervalos de 2 a 3 por semana, el especialista será quien determine la cantidad que necesita el paciente, según como se observen los resultados.

Cabe destacar que existen contraindicaciones de los masajes reductivos, que señalan que no deben ser aplicados a personas con problemas de hipertensión, vaso dilataciones, fragilidad capilar, cáncer o en mujeres embarazadas.