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“Estamos ante la mesa más especial del año. La estrella de la Navidad, una razón por la que debe de ser elegante, luminosa, confortable, pero con cierta formalidad”, explica Miguel del Amo, experto en protocolo social y etiqueta.

Del Amo asegura que ante todo hay que ser consecuente con el espacio “disponible” y siempre tener muy presente, que en la mesa de Navidad, como en todas las mesas, “menos es más”. “No hay que olvidar que es el lugar donde vamos a comer”, dice.

Si la mesa es extensible recomienda cubrirla con un mantel hasta el suelo para que no se vean las patas. “Si por el contrario, se trata de una mesa de madera noble, el mantel puede ser corto”, indica el experto en protocolo.

El mantel, preferiblemente blanco, “porque es más elegante y nos da una sensación de limpieza y luminosidad”, debe colocarse sobre el muletón, el mantel acolchado para proteger la mesa, sobre la que podemos incluir algún detalle navideño en tonos rojos, verdes o metálicos como el dorado y el plateado.

Adornos para la mesa

“Los adornos no deberán de interferir en la comunicación de nuestros comensales por lo que hay que cuidar la altura de los mismos y no deberán producir ningún olor por respeto al vino y la comida”, señala Del Amo.

El uso de elementos reciclados o una reinterpretación de algunos elementos como copas que se convierten en candelabros, en soportes para velas son una alternativa original.

Elementos de la naturaleza como ramitas decoradas, hojas secas, piñas, purpurinas, copas retro, fieltros, corchos, caminos de luz, o centros de mesa “entrañables para la familia”, heredados de nuestros padres o realizados por nuestros propios hijos, son una excelente opción según el experto quien apunta que es mejor no decorar la mesa con elementos “demasiado pequeños” que puedan acabar en la bebida o en la comida de nuestros invitados.

Para que tanto vajilla, como cubiertos y cristalería estén en perfecto orden de revista, aconseja manipularlos con guantes mientras se disponen en su sitio correcto en la mesa.

“Las velas son perfectas para las cenas, nunca para las comidas”, indica Del Amo. El objetivo es colocar velas duraderas ya que “no se pueden reponer durante la velada.

También se pueden aplicar las nuevas tecnologías a la decoración y utilizar pequeñas lamparitas led, una alternativa para “estar más tranquilos si hay niños y personas mayores”, a estos últimos hay que darles un papel relevante, situándolos en la zona central para que no se pierdan detalle.

Escribir a mano, de nuestro puño y letra, los espacios que marcan nuestro lugar en la mesa, “resulta un gran detalle por parte de los anfitriones” y también podemos personalizar las servilletas con el nombre de cada comensal.

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Bebidas, fuera

Las botellas es mejor situarlas fuera de la mesa “siempre tapan la cara de algún invitado en las fotos que tomamos de recuerdo”. Lo ideal es situarlas en un botellero justo al lado del anfitrión que será quien sirva al invitado que se quede sin bebida.

“En la mesa solo vamos a colocar lo que vamos a utilizar, hay que aprovechar el espacio sin llenar demasiado”, y por encima de todo, concluye, “el invitado prevalece sobre el horno”.

La firma portuguesa Vistalegre propone vajillas, cristalerías y cubertería para crear una mesa sofisticada, pero dando siempre la opción de crear ambiente para distintos estilos, clásico o contemporáneo.

Los brillos inconfundibles de Swarovski decoran la mesa con detalles de cristal, con el dorado como protagonista, como las copas con el tallo repleto de cristales.