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Más que símbolo sensual u objeto fetiche, el poder de la lencería radica en abrazar la feminidad. En Navidad, la lencería deja de ser invisible y muestra su cara más atractiva y moderna como signo de buenas intenciones.

Una mujer se viste de dentro hacia fuera, por eso es muy importante escoger bien la lencería adecuada, saber qué sienta bien.

“Ahora, a la mujer le gusta combinar la lencería con la ropa exterior, invierten en conjuntos que le hagan sentir bien y que puedan conjugar en función de sus planes”, explica Nuria Sardá, directora creativa de la firma Andrés Sardá.

“La verdadera elegancia se halla en las zonas ocultas a la vista”, decía el maestro Christian Dior y bajo esa filosofía las nuevas firmas de lencería lanzan colecciones atractivas y sensuales, pero antes de dejarse seducir por la belleza de unas piezas, es importante probarla por motivos estéticos y de salud. Aunque está de moda comprar por internet y cada vez son más las mujeres que adquieren lencería sin probarla, los médicos recomiendan no jugar con la talla de sujetador y buscar un modelo confortable.

El sujetador es un aliado, su función es sujetar, así que no debe presionarte ni dejar marcas en la piel. A la hora de elegir la talla, se debe de tener en cuenta el contorno, la copa y que se sujete a mitad de la espalda, no a la altura de los omóplatos.

Se debe de elegir el modelo que mejor se adapte al tipo de pecho, el universo de la lencería en infinito. Esta temporada está de moda el body, en una versión clásica, es decir con aire vintage, en tonos que van desde el rosa empolvado hasta el negro, pasando por el melocotón, hueso, berenjena o verde musgo.

Por otro lado, también surge la lencería pin-up, piezas divertidas, con cierta picaresca alta de cintura y con ligueros también altos.

Potenciar curvas, marcar cintura, estilizar escotes generosos y redondear los más discretos, cada mujer necesita suplir sus carencias y potenciar sus virtudes. Se puede ser sexi en todas las tallas.