Lelia G. Cárcamo
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La base de maquillaje tiene como objetivo principal lograr que tu piel luzca uniforme, cubriendo cualquier tipo de manchas e imperfecciones que presentés. Curiosamente es uno de los productos en los que más errores cometemos y con más mitos alrededor. ¿Les ha pasado que compran una base jurando que es su tono y terminan pareciendo fantasmas? Hoy, les quiero compartir tips infalibles acerca del producto que se encarga de sostener todo nuestro maquillaje. Recuerdo que cada vez que iba a una tienda a comprar maquillaje, no me permitían probarme la base debido a que el producto no podía ser abierto si no se compraba, esto hacía que cada vez fuese más difícil poder encontrar mi maquillaje ideal, y es que hay tantas cosas que se deben tomar en cuenta: desde tu tipo de piel, si sos alérgica o no a estos productos, qué consistencia debe tener de acuerdo al tipo de piel que poseés, qué cobertura deseás, entre otros factores, así que sin más preámbulos, hoy te quiero compartir la guía que podés seguir para conseguir tu base ideal.

En primer lugar debés tomar en cuenta que existen diferentes consistencias de este producto entre ellas están: líquida, compacta, cremosa, libre de aceite y hasta en aerosol. Cada una está destinada para los diversos tipos de piel. Si tenés piel seca te recomiendo que optés por una base que tenga consistencia cremosa, pues la textura de esta base es pesada y más grasosa que las bases líquidas; para aplicarla correctamente es imprescindible utilizar una esponja de latex. La base compacta es recomendada para pieles normales y mixtas, pues brinda a tu cutis una mayor cobertura, pero tenés que ser prudente con la cantidad de producto que apliqués, si te excedés solo lograrás que tu rostro luzca acartonado y cargado. Si tenés piel grasa te aconsejo que escojás una base que esté libre de aceites; generalmente las bases líquidas y compactas tienen un bajo porcentaje de aceite. Por último y no menos importante tenemos la base líquida, que es recomendada especialmente para piel seca, la consistencia de esta base y su fácil aplicación la ha convertido en la favorita de muchas chicas en la actualidad.

Ahora que ya sabés qué tipo de base debés usar según tu tipo de piel, tenés que escoger el tono de ideal y la manera correcta de probarnos el producto. Como su función es emparejar el tono de piel debés asegurarte que el color que escojás sea el más cercano a tu pigmentación, de no ser posible esto podrías combinar dos o más tonos del mismo tipo de base, hasta obtener el que deseés. Untá un poco de producto en el cuello, frotalo suavemente y unificá, si no queda como un manchón, ese es tu tono ideal. Recordá que nunca debés probarla en la mano ni en el rostro, ya que se busca emparejar el tono de nuestro cuello con el de nuestro rostro, de esta manera lucirás un acabado más armonioso.