•   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • Edición Impresa

A las mujeres les gustaría presumir de una piel tersa, firme y libre de acné; sin embargo, estos ideales estéticos no aplican para todas. No hay por qué ponerse triste, pues por fortuna podemos luchar para que nuestra piel se sienta como de seda, gracias a una hortaliza: el tomate, que fácilmente podemos encontrar en cualquier centro de compras.

De acuerdo con la nutricionista Mayra Muñoz, el tomate es rico en vitaminas A y C y minerales como el hierro, fósforo, calcio, magnesio, zinc, cobre, potasio y sodio, cuyos elementos se suelen utilizarse en la mayoría de los productos de cosmética. Principalmente, con el tomate se suelen tratar quemaduras, pieles grasas y acné.

Asimismo, refiere Muñoz, incluyendo el tomate en las comidas se logra equilibrar el pH de nuestro cuerpo gracias a su acidez, haciendo que las impurezas sean más fáciles de eliminar. Además de todas estas particularidades, el tomate posee licopeno, un fitoquímico que tiene la capacidad de regenerar la piel y prevenir las enfermedades o infecciones de la piel.

La receta

Si sufrís de problemas de acné, Muñoz brinda una receta que podés considerar para ponerle un alto a esta condición.

Para ello, cortá un tomate por la mitad y aplicá una de las mitades por todo el rostro, mientras realizás un masaje circular para conseguir que se impregne en la piel. Dejá actuar durante 15 minutos, enjuagá y usá crema hidratante.

Para reducir el tamaño de los poros, vas a necesitar cuatro gotas de zumo de limón, algodón y una cucharada de pulpa del tomate. Mezclalo todo y poné a remojar el algodón para posteriormente aplicarlo en la cara.

Otra opción es cortar el tomate por la mitad y retirás la pulpa. Podés colocarte esta pasta directamente sobre tu rostro o podés mezclarla con un poco de miel para conseguir una hidratación mayor. Dejala actuar de 5 a 10 minutos, lavás tu rostro con agua fría y lo secás con un paño limpio.

Si lo que querés es conseguir más suavidad, mezclá esta pulpa con aguacate y lo dejás reposar por 20 minutos. Sería conveniente que enjuagaras con agua tibia. Por último, podés cortar el tomate en rodajas y apoyarlas sobre tu rostro directamente, presionando para que la piel absorba todo el jugo. Aguanta así de 5 a 10 minutos y te lavás con agua fresca.