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Alejandra Espinoza se desempeña como directora ejecutiva de Voces Vitales en Nicaragua, en cuya organización trabaja para promover el empoderamiento de la mujer nicaragüense a fin de potenciar su papel como lideresa y empresaria. Esta chica de 31 años, originaria de Managua, manifiesta que estudió mercadeo y publicidad, además cuenta con una maestría en recaudación de fondos para ONG y una en dirección de ONG y emprendimiento social, ambas realizadas en España, país en el que vivió durante tres años.Foto: Melvin Vargas / END

A pesar de que estaba consciente que España es un país de oportunidades, consideró que también en Nicaragua podría encontrarse una buena alternativa y en su pensamiento destacaba que ambas eran alternativas diferentes, por lo que regresó al país motivada por el deseo de aportar al desarrollo del emprendimiento de las mujeres, temática social con la que se sintió identificada desde su niñez.

Desde Voces Vitales, ¿cuál es tu función?

Mi misión es identificar, empoderar y visibilizar a mujeres que están dentro del sector económico del país, ya sea que estén emprendiendo sus propios negocios o que trabajen dentro del sector privado. Me gusta hacerles entender a las mujeres que son agentes de cambio social, político y económico dentro de la sociedad. Lo que hacemos es darles herramientas personales y económicas (empresariales) que le permitan facilitar y llevar a cabo su negocio, que vean que en la medida que van creciendo, su familia también crece; invertir en una mujer es invertir en una sociedad completa.

¿De qué forma aplicás tus conocimientos en tu trabajo?

La maestría en recaudación de fondos que hice me permite evidenciar problemáticas y conectar a gente, empresas o gobierno que tienen la capacidad económica para resolver esa problemática con la gente que necesita ese dinero, aunque yo no me dedico al marketing como tal, en lo que sí soy buena es comunicando lo que necesitan unos con lo que tienen otros y buscar puntos de encuentros y comunicación entre una empresa que trabaja con un grupo de personas, y le interesa que mejoren sus habilidades educativas, por ejemplo.

¿Cuál fue tu primer emprendimiento?

Recuerdo que fue a los 5 años, cuando me dispuse a crear un banco, le llamé “banco para los pobres”, yo vivía en un residencial en Managua y cerca del residencial había un barrio, yo les prestaba dinero a los papás de los niños que lustraban zapatos para que los llevaran a la escuela. También tuve otros emprendimientos, recuerdo que tuve una refresquería y un restaurante, mi mamá siempre fue mi cómplice para ayudarme a conseguir los elementos necesarios para echar a andar los pequeños negocios.

¿Por qué decidiste dedicarte a los temas sociales?

Yo crecí en este país viendo la desigualdad, nosotros estamos expuestos a la evidencia de de- sigualdad en todos los momentos, por ejemplo en los semáforos, vamos al supermercado y hay niños que nos quieren cuidar los carros, pero es un niño, no puede hacerlo, pero tal vez lo necesita, entonces ese conflicto que yo tenía en mi persona me hizo decidir que dedicaría mi tiempo y mis esfuerzos a buscar cómo resolver esos problemas y aportar a la solución de los mismos, principalmente en educación, medioambiente y la inclusión de mujeres.

¿Cómo valorás el empoderamiento de la mujer en Nicaragua?

Yo creo que en Nicaragua tenemos algunas leyes que son ideales, que fomentan el liderazgo, pero de la ley a la práctica es un asunto complejo; creo que en el país la mayor parte de las mujeres son muy emprendedoras y lideresas por necesidad, no por conciencia, cuando a ellas les pertenece ese espacio por derecho.

¿Por qué creés que hay mujeres que no se animan a emprender?

Creo que lo más importante es el empoderamiento personal, saber que somos capaces de liderar empresas, equipos, organizaciones. Es importante que las mujeres aprendamos a no sentirnos culpables por estar dentro de esos espacios, porque muchas veces hay culpa de dejar más tiempo a los hijos o no se arriesgan a emprender porque su rol es de madre. Hay que visibilizar que los hombres también tienen que asumir sus responsabilidades, como padre o como pareja, en el tema de la crianza de los hijos y las actividades del hogar, para que esto a la mujer le permita poder tomar esos espacios de liderazgo.

¿Qué sugerís para que las mujeres ocupen el lugar que les corresponde?

Que los negocios y las propiedades estén a nombre de las mujeres, porque eso hace que puedan acceder a un crédito, por ejemplo. Esto se trata de empoderarla a lo que les pertenece y evidenciar que tienen una sobrecarga en una triple jornada: cuando son madres, esposas y trabajadoras.