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El blush, también conocido como colorete es ese toque de alegría que nos ilumina el rostro. De forma fácil, rápida y de efecto duradero, aplicar el colorete es un paso básico que no puede faltar en nuestro ritual de maquillaje, sobre todo cuando se le quiere dar una “buena apariencia” al rostro; pero de casualidad no te has preguntado si lo ¿has estado haciendo bien?, en el sitio de belleza Birchbox se explican algunos detalles sobre este maquillaje.

Lo primero es decidir el tipo de colorete adecuado, según nuestro tipo de piel, aunque en realidad cualquier colorete es apto, también es importante tener en cuenta que las pieles secas agradecen más los coloretes tipo crema o mousse. En cambio, para las pieles grasas es más adecuado utilizar los coloretes en polvo. 

Los tonos más favorecedores son aquellos que se asemejan al tono de piel natural: los rosados para pieles claras y los melocotones y tierra para pieles más oscuras. Y aunque parezca increíble, un truco para conocer el color ideal para nuestra tez es el que se obtiene después de hacer ejercicio, o después de tener un ataque de risa. 

Hora de aplicarlo

Primero, hay que encontrar el punto central en el que se va a aplicar el blush o colorete. La forma más divertida es sonreír mucho: el “moflete” que sobresale es el punto inicial. Otra forma para saberlo es trazar una línea (imaginaria) desde el centro del iris hacia abajo y otra  por debajo de la nariz en forma horizontal, cuando coincidan ambas se habrá encontrado el punto clave.

Una vez que se haya encontrado el punto en el que se tiene que empezar, habrá que tener en cuenta el tipo de rostro que se tiene para contornearlo de la forma correcta. Si el rostro es redondo, se deberá aplicar el blush en forma de triángulo, trazando una línea imaginaria desde la comisura del labio hasta la sien. Si es ovalado o ya se marcan de forma natural los pómulos, hay que aplicarlo en forma de círculo para suavizar los rasgos. Si el rostro es cuadrado o con el mentón muy marcado, habrá que aplicarlo de forma horizontal. Por último, recordá que aplicar el colorete es el siguiente paso después de maquillar ojos y labios, así se podrá ver la intensidad que necesita el rostro.