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Elizabeth Hernández a sus 36 años ha decidido tomar la ruta del emprendimiento. Aunque es originaria de El Salvador, asegura que su corazón es ciento por ciento nicaragüense, pues lleva más de una década viviendo en tierras pinoleras por motivos laborales.

Se define como una persona trabajadora y determinada a lograr lo que se propone, siempre dispuesta a dar el 100% en todo lo que hace. También es mujer de fe y confía siempre en que Dios guiará sus pasos día a día para lograr los propósitos que tiene para ella. 

Es administradora de empresas, profesión en la que se desenvuelve, aunque también está trabajando en el emprendimiento de La Totuga, que consiste en personalizar canciones infantiles.

Combinar su vida profesional con la maternidad considera que es algo muy difícil de conseguir, “tengo que dividir mi tiempo entre mi trabajo, mis hijas y mi emprendimiento, pero no imposible. Procuro hacer todo lo referente a La Totuga,  durante las noches, cuando mis hijas se han dormido para no sacrificar el tiempo con ellas, lo cual significa muchas noches de desvelo, pero vale la pena completamente.  Mi mayor apoyo es mi esposo, él es quien se hace cargo de las niñas cuando yo necesito tiempo para mis clientes y las ferias a las que asisto”. 

Para Hernández emprender es lograr su sueño, es poder hacer lo que le apasiona. Enseñarles a sus hijas que ellas pueden hacer en la vida lo que se propongan, ya sea trabajar para una empresa o tener sus propios negocios y que para lograr esto hay que trabajar muy duro pero siempre con la pasión y amor que amerite. Emprender no es fácil, requiere muchos sacrificios y se aprenden muchas cosas en el camino. 

¿En qué momento de la vida decidió tomar el camino del emprendedurismo?

Siempre había querido emprender, pero el punto decisivo fue después del nacimiento de mi segunda hija, uno se da cuenta que desea tener algo propio que te permita colaborar en la economía familiar y no depender por siempre de un trabajo que se pueda terminar de la noche a la mañana. 

¿Por qué elegiste emprender en el mundo infantil?

Decidí emprender en el mundo infantil porque al convertirme en mamá mi vida se transformó y uno como madre empieza a buscar las mejores cosas para nuestros hijos; la música de La Totuga me cautivó, por eso decidí convertirme en distribuidora de su producto, el cual es de origen colombiano. Pienso que es un excelente producto para compartir en familia ya que la música tiene temáticas que hablan sobre valores, sentimientos y tienen ritmos variados. Es un excelente obsequio para cualquier evento familiar. La música de La Totuga, con el nombre de cada niño, fortalece su conexión emocional con su nombre y lo ayuda a construir su identidad, mientras de forma divertida le ayuda también a generar una conciencia responsable con su entorno. 

¿Cómo le ha ido con La Totuga?

No ha sido fácil, como todo emprendimiento, es un producto nuevo y poco conocido en el mercado, pero una vez que lo escuchan se enamoran de él. Mi mejor publicidad es la recomendación de mis clientes pues ellos dan fe de la alegría que les da a sus niños escuchar la música con su nombre. 

¿Cuáles son sus metas a corto plazo?

Mis meta a corto plazo es lograr tener un local propio y adicionar productos que vayan asociados a la temática de las fiestas, ya que la música es ideal para cualquier evento infantil.