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Antes solo era posible esculpir las facciones del rostro a través de una técnica de maquillaje conocida como contouring, sin embargo, esta destreza ha llegado mucho más lejos y ahora se puede lograr este efecto de una forma mucho más duradera experimentándolo en nuestras melenas. El término de esta técnica corresponde al “Contorno de cabello” o “Hair color contouring”, en inglés. De acuerdo con Mayra Zelaya Sevilla, estilista profesional de Salón SHAG y educadora independiente, esta tendencia es relativamente novedosa en el país, teniendo su punto fuerte en estos meses de final de año e inicios de 2018; y comenta que ya los estilistas nicaragüenses se están capacitando sobre este tema en el extranjero, a fin de poder asesorar a las mujeres sobre qué coloraciones  le van mejor a la forma de sus rostros.

¿En qué consiste?

En general, esta técnica destaca las facciones. “Básicamente, se trata de un contorneado de rostro a través de la coloración del cabello, y para ello se juega con tonos claros, medios y oscuros a lo largo de toda la melena, en donde el estilista deberá tener siempre en cuenta el corte de la cara”, manifiesta Zelaya. Sobre el porqué de la combinación de los diferentes tonos, la profesional de la belleza indica que no se puede trabajar todo el cabello solamente con colores oscuros, ya que esto tendería a que el rostro de la mujer luzca una apariencia mucho mayor. 

“Lo importante es que la clienta llegue a una consulta con su estilista para que pueda apreciar cómo es exactamente el perfil y la forma del rostro de la candidata al procedimiento”, aconseja la experta. El estilista recogerá totalmente el cabello para hacer un buen diagnóstico, ahí también calificará el tipo de textura que tiene el cabello (si es fina, mediana, gruesa), si tiene un color oscuro y valorará su densidad (cantidad). Si la mujer tiene poco cabello, Zelaya indica que habrá que crear volumen con ondas, y si la densidad es espesa, se tomará en cuenta un efecto de alaciado.

Una bondad de esta técnica es que la clienta tendrá que regresar a los seis meses a retocarse la raíz a diferencia de otros procedimientos, sobre todo con las tonalidades claras.  “Como la base natural es oscura, y el efecto de color siempre va entre los laterales, la apreciación de los tonos puede durar más tiempo”, asegura la estilista. Las tonalidades que están dentro de la tendencia de esta técnica son los platinos, dorados, color caramelo, marrones y fantasía, mismos que deberán ir adecuados a la personalidad y color de piel de la clienta.

Una técnica para cada rostro

1 Rostro redondo:

En este tipo de rostro, el volumen en el cabello no favorece, el objetivo es “alargar” la mitad inferior del rostro. Para ello, se ilumina la mitad superior con tonos claros desde la raíz hasta las orejas, y en el resto del pelo (la parte de la caída), se va añadiendo tonos más oscuros combinados hasta las puntas de la melena.

2 Rostro cuadrado:

Como hay que disminuir amplitud tanto en la frente como en la zona del mentón, el estilista deberá aplicar una mezcla de iluminaciones y colores oscuros en el cabello, en especial alrededor de las sienes y la mandíbula (zonas faciales angulares) para suavizar los rasgos duros y rectos; y así buscar un corte más ovalado. Se debe aclarar la parte superior y oscurecer la zona de la mandíbula. Esta misma técnica aplica para el rostro en forma rectangular.

3 Cara alargada:

Se aplican tonos oscuros en la raíz y se iluminan ciertos mechones oscuros en las partes inferiores del cabello, de esta manera se consigue ampliar ópticamente la parte inferior del rostro.

4 Ovalado:

Son los llamados rostros “perfectos” por lo que esta técnica no tiene ningún propósito significativo, a excepción de proporcionar luz, profundidad y brillo al cabello, a través del juego de luces. Se recomienda iluminar con varios tonos todo el cabello.

5 Triángulo invertido:

La idea es buscar un equilibrio con respecto a las formas, aclarando la parte inferior de la melena y dejando la raíz más oscura, logrando así un efecto visual que da más volumen en la parte inferior de la cara.