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“Los Alice”, así llama cariñosamente la diseñadora Natalia Rodríguez, a sus siete “bebés”, al referirse a sus zapatos, elaborados de una manera “artesanal” que hace que, además de elegir las pieles y los refuerzos al milímetro para las creaciones, no exista un “stiletto” igual a otro en su primera colección.

En una entrevista con Efe Estilo, esta emprendedora, que lanzó al mercado su firma Alicia Sainz hace pocos meses, asegura que el mejor consejo de estilo que puede dar es que “siempre hay que empezar a vestirse por los zapatos”, ya que puedes ir ataviada “con ropa básica” si lo acompañas de unos buenos tacones “el conjunto lucirá solo”.

soberbia

Amante de los tacones, ya que tiene en su armario alrededor de “300 pares”, reconoce que los calza “desde las 7:00 a.m. hasta que vuelve a casa después de trabajar”.

Rodríguez, que se ha especializado con su firma en el diseño de “stilettos” de 11 centímetros, asegura que aunque muchas veces se asocia el llevar tacón con la incomodidad, con sus “Alices” “no se sufre”, ya que llevan “unos refuerzos internos y una planta reforzada”.

La colección, “Los siete pecados capitales”, que está formada por siete pares de “stilettos” inspirados en los vicios sobre los que alerta la Biblia, fue determinada por el “pecado que los identifica”, como el par de zapatos que evocan a la gula, ideados en color rojo con una abeja que representa la parte golosa de la vida.

La diseñadora española, que tiene devoción “por los tacones rojos”, que ha aplicado a dos pecados capitales, la gula y la ira, reconoce que es una persona “temperamental”, pero advierte: “Todas las personas tienen un poco de los siete pecados”.

La avaricia está representada en un par de “stilettos” en color nude, abiertos en el lateral y con pedrería en el talón, mientras la envidia la ha plasmado en unos zapatos abotinados, aunque abiertos, rematados en el talón con una piel ondeada y mariposas de colores incrustadas en verde petróleo.

Natalia Rodríguez asegura haber “cumplido” un sueño con la creación de esta firma y se siente “muy orgullosa” de hacerlo de la mano de su hija, apasionada de la moda con solo 12 años.

La creadora afirma que para que una mujer brille con unos “Alice” tiene que “sentirse poderosa” y tener “un sello de identidad para que el zapato forme parte de su esencia”.